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5 de julio de 2020

El climaterio, el sexismo y sus efectos en la sobreexcitabilidad emocional de la mujer superdotada

Este artículo presenta una introducción a una amplia variedad de experiencias biológicas, vitales y culturales, que afectan a las mujeres con alta superdotación intelectual una vez se adentran en el periodo de climaterio o perimenopausia.

El climaterio es un periodo de transición y etapa antes de la menopausia (también llamado perimenopausia) caracterizada por la aparición de signos y síntomas asociados a una disminución en la producción de estrógenos. Su fin se produce con la retirada del periodo o lo que normalmente se conoce como la menopausea (alrededor de los cincuenta años), que es realmente el final del climaterio.

La manifestación del climaterio se prolonga normalmente entre 4-5 años (incluso algunos años más) antes de la menopausia en sí, acompañado de una serie de manifestaciones físicas y emocionales relacionadas con cambios biológicos y sociales, y que puede comenzar una vez al poco de cumplir los cuarenta años como consecuencia del agotamiento ovárico, asociado a una disminución en la producción de estrógenos y que pierde con los años la capacidad para producir hormonas, folículos y ovocitos. Debe hacerse mayor hincapié en esta etapa de la mujer y de la mujer superdotada.

Al contrario de lo que se piensa, la mujer entra en lo que vulgarmente se malentiende como ”la menopausia” (es decir, la perimenopausia o climaterio) y sus síntomas asociados, una vez cumplidos los cuarenta años, y no en la cincuentena.

Dabrowski consideraba que la sobreexcitabilidad emocional es núcleo, y que las otras sobreexcitabilidades nacen del propio centro emocional del individuo superdotado.

No olvidemos que la sobreexcitabilidad emocional significa convivir con la experiencia de intensos niveles de emoción. Se manifiesta como una respuesta emocional intensa y fuerte a una forma de estímulo.

Las mujeres superdotadas se ven malinterpretadas por compañeros, familiares, colegas y profesionales a lo largo de sus vidas, y que no saben cómo responder y comprender su profundo sentido de la justicia social, su gran necesidad de sentido de las cosas, y las muestras de intensidad emocional y de reacciones fuertes ante estas situaciones. La mujer superdotada se ve en la disyuntiva de “que se dude de la propia inteligencia de la mujer con intensidad emocional”.

De ahí que intenten camuflar su inteligencia, al hacer que duden de su capacidad si muestran inconformismo o malestar notorio ante las injusticias y “sienten demasiado”.

Las mujeres inteligentes necesitan continuamente de crecimiento, crecimiento que viene de la mano de una transformación existencial e incluso en el mundo de las ideas en la edad adulta.

El climaterio en la mujer, puede durar casi una década y para minimizar los síntomas es necesaria la intervención temprana y el tratamiento hormonal de estrógenos a modo de parches o pastillas que compensen la pérdida de los mismos y sus efectos en el organismo.

La mujer superdotada llegado el climaterio, puede llegar a experimentar una profundidad existencial peligrosa a estímulos que anteriormente se gestionaban con “crisis” de duración más breve, que se catalizaban en mucho menor tiempo.

Una mujer superdotada podrá presentar necesidad de tratamiento hormonal de estrógenos perfectamente a partir de los 40 años y mantener este tratamiento durante años hasta después de la ausencia de la menstruación.

No olvidemos que la mujer superdotada presenta siempre de “sobreexcitabilidad emocional” y por ello, a partir de esa edad, podrá beneficiarse del tratamiento hormonal para compensar los efectos negativos que la falta de estrógenos produce en el control de su intensidad emocional, que se puede ver más pronunciada en lo negativo, rozando la supervivencia existencial, mental y física. Creo que aquellas mujeres superdotadas adultas que lean estas líneas entienden perfectamente a lo que me refiero.

Poco a poco, esa intensidad emocional que poseen las personas superdotadas, y en su defecto las mujeres superdotadas, se ha ido erosionando poco a poco, ampliándose a un “dolor emocional” ahora constante, de lo que antes era un “angst” más intermitente, puntual.

En esta etapa de la mujer superdotada, aparece una conciencia ampliada de las cosas, pero con una “descompensación emocional” porque la conciencia se sucede ahora de manera continuada “sin filtro alguno”. El día a día está lleno de estímulos que invocan a la sobreexcitabilidad emocional, siempre ha sido así, pero ahora la invocación es “infrenable”, hasta el punto de desbordarse y estar fuera de todos los cauces de intensidad anteriores, a los que estábamos acostumbrados a sobrellevar y a controlar.  Esta etapa supone un claro riesgo emocional para la mujer superdotada.

Si esto comienza a suceder se debe estar atento y reflexionar sobre el tiempo de duración y frecuencia de estos momentos de fuerte huella y dolor emocional, para ponerles el remedio adecuado y que no terminen por afectar a nuestra vida diaria y a nuestras ganas de vivir. “La vida duele más” ahora por culpa de la disminución de estrógenos. NO hay que vivir con dolor, hay que volver a ser la mujer que eras antes, recuperar tu identidad, tu intensidad equilibrada a ambos lados, la sobreexcitabilidad por ver las hojas moverse con el viento a modo de pixeles que eriza el vello de tus brazos vale los “mismos puntos” el compañero mediocre que decide criticarte porque no puede controlar lo rápido de tu desarrollo en la empresa que pone al descubierto sus miserias. Las emociones se equilibran, se limpian y transforman en nueva energía. Es un equilibrio, un ecosistema, a modo de las bombas para estanques y fuentes. Un circuito cerrado.

Pero no olvidemos que según estudios realizados sobre las mujeres superdotadas ancianas, destacaban en cualidades “como su positiva intensidad emocional,” junto con “su capacidad de adaptación a nuevas situaciones” y sobre todo de “autoregulación de la emoción” a las mismas por encima de la media de población en esa edad.

A pesar de lo anterior, no existen estudios de profundidad en el tiempo sobre los efectos del climaterio en la mujer superdotada y es por ello que deseo contribuir a este nuevo tema de investigación.

La cuasi década de duración del climaterio como transición antes de la menopausia, si no es tratada correctamente y de manera temprana en la mujer superdotada, debido a su intensidad sobreexcitabilidad emocional, puede llegar a tener efectos físicos y psicológicos nefactos.

Afectando de un modo serio a sus relaciones y vida psicológica, emocional y social. Conviviendo con un “desarreglo emocional exacerbado” por su elevada inteligencia y conciencia, que puede llegar a poner en juego el sentido de la vida misma y demasiado atención en esa sensación y sentimiento constante de soledad con el que llevan conviviendo desde niñas.  Las mujeres altamente superdotadas podrían ser una población de riesgo ante los efectos de la disminución de la producción de estrógenos en el organismo durante el climaterio.

La innata sobreexcitabilidad emocional que como núcleo, tendría a su vez efecto en el resto de sobreexcitabilidades (Dabrowski) .

Actualmente sigue sin existir divulgación y atención adecuada en los sistemas sanitarios adecuada sobre el climaterio de la mujer. Es mi deseo llamar la atención sobre la importancia de este tema en el caso concreto de las mujeres superdotadas.

Es importante hacer hincapié en el tema de los estereotipos y el sexismo que afectan fuertemente a las mujeres y en su defecto, a las mujeres superdotadas.

La doctrina de la naturaleza inferior de las mujeres está fuertemente integrada en la conciencia humana y queda reflejada en las leyes, la educación, la religión, la filosofía y la literatura del mundo. (Silverman, 1995). El sexismo es un estereotipo al que se enfrentan las mujeres superdotadas y tiene influencias internas y externas en los obstáculos y factores que deciden y a los que se enfrentan las mujeres superdotadas para poder realizar su potencial. (Noble, 1987). Noble, afirmaba “que el papel del sexismo en impedir el reconocimiento y manifestación de la superdotación en las mujeres es irrefutable”.

Existen estudios en Suecia con respecto a la prioridad en la respuesta sanitaria “al dolor del paciente” para valorar y corregir las diferencias observadas entre la atención médica a mujeres y a hombres. Desgraciadamente, se confirma la discriminación de las mujeres incluso por parte de las propias mujeres profesionales de la salud.

En el estudio, los plazos de espera, de detección y tratamiento del dolor en el sistema sanitario a los hombres, son siempre más cortos que el de las mujeres, tratándose incluso de la misma sintomatología y enfermedad como era el caso de enfermedades cardíacas.

Hay conclusiones que hacen hincapié a que esto se debe a lo intrínseco del sexismo de manera inconsciente en la sociedad, ya que la sanidad se ve afectada por las normas sociales.

A la mujer se le da un trato de “paciente secundario” con respecto al hombre. Aún existe el prejuicio de que la mujer ”exagera” su sufrimiento y dolor, padecen “histeria”. Prestándosele menos importancia a su salud y retrasando así la atención sanitaria adecuada de las mismas.

De todos modos apuntan que existe poco conocimiento de la medicina de género y que sigue existiendo la creencia de finales de los setenta de que los cuerpos de hombres y mujeres son iguales, incluso en lo físico. Hay que ser conscientes de que los cuerpos no son iguales, no tienen los mismos síntomas y no responden del mismo modo a los tratamientos.

La mujer que acude a un profesional ginecológico solicitando intervención hormonal durante el climaterio debe enfrentarse al sexismo.

En la mayoría de los casos se encontrará con el prejuicio de ”aún tienes el periodo” infravalorando el profesional la valoración y sufrimiento sobre los efectos que el climaterio esté produciendo en el día a día de la mujer.  Es ahí donde hay que tratar, y donde están los efectos más duraderos “de la menopausia”. Pero nos obligan “a insistir” para ser respetadas y escuchadas, viéndonos en la disyuntiva de tener que contestar de vuelta al profesional “que la menopausia es el final del climaterio”. Es solamente entonces, tras este pulso de y a las normas sociales, cuando el profesional comienza a escuchar a la mujer.

Aún nos vemos las mujeres en la responsabilidad de no descuidarnos en nuestro derecho a ser escuchadas y tratadas adecuadamente en el sistema sanitario, porque la combinación de la falta de divulgación, con las normas sociales patriarcales y el sexismo  y tabú existente en relación al periodo del climaterio, tiene como resultado a millones de mujeres del mundo a partir de los cuarenta deambulando entre las colas y consultas de los médicos de cabecera, de los psicólogos, con diagnósticos equívocos por el cuadro de sintomatologías tan amplio que causa la falta de estrógenos produce, como irritabilidad, taquicardias, dolores musculares, trastornos del sueño, y siendo en su lugar tratadas por ansiedad, depresión o fibromialgia. Las consecuencias económicas en los propios sistemas y humanas en las mujeres por la falta de perspectiva de género en el sistema sanitario, son cuestiones a evaluar y puntos a mejorar en el corto plazo.

A nadie se le ocurriría negarle a un diabético la necesidad que su organismo tiene de recibir insulina, pero a la mujer se le niega el acceso a recibir una atención sanitaria a su medida.

Espacios de machismos en las sociedades hay muchos, dejar a manos ”de la mera histeria” los efectos del climaterio en las mujeres por falta de divulgación y de interés, me parece un genocidio de los sistemas políticos y debería ser un objetivo sanitario de los movimientos feministas en todas las sociedades.

La falta de atención ginecológica durante el climaterio para compensar la pérdida de estrógenos puede producir efectos graves y estados psicológicos de riesgo en la mujer, y aún más en la mujer superdotada en base a su sobreexcitabilidad.

La sensibilidad orgánica de la mujer altamente superdotada ante la más mínima variación en la producción de estrógeno, no puede quedar ignorada y desatendida. Esto la deja en una posición nuevamente de desventaja en lo relativo a las diferencias de género con y para incluso el hombre superdotado.

Es hora de que nos escuchen.

 

Publicado en 5 julio, 2020

Artículo realizado por Maria Rydkvist en Estocolmo a 5 de julio de 2020

 

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