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25 de junio de 2020

"Necesitas toda tu fuerza espiritual porque peleas solo", dijo un médico recuperado

Foto. Crédito telám.

Reimundo Vigo Murga, jefe del servicio de Cirugía Plástica del Fiorito, fue dado de alta tras un tratamiento con plasma.

Reimundo Vigo Murga, jefe del servicio de Cirugía Plástica del Hospital Pedro Fiorito de la localidad bonaerense de Avellaneda, quien superó durante su vida dos cánceres y ayer fue dado de alta tras recuperarse de coronavirus con un tratamiento con plasma, contó a Télam sobre el proceso de la enfermedad que "necesitas el 100% de tu fuerza espiritual y estado emocional porque peleas solo con la muerte".

"El doctor Vigo", como le gusta que lo llamen, tiene 68 años y nació en Trujillo, Perú, pero desde los 19 reside en la Argentina porque "es un país de referencia con 30 años de progreso respecto al Perú".

"Estoy eternamente agradecido a este país, me hizo sufrir mucho pero me dio demasiado; estudié, trabajé, tuve a mi familia, conocí a mucha gente y soy reconocido acá y a nivel internacional como cirujano plástico", aseguró en diálogo telefónico con Télam desde la casa de su hijo, a pocas cuadras del Fiorito, donde continúa su recuperación.

Mientras estudiaba medicina en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Vigo trabajó repartiendo diarios, pintando y vendiendo frutas en un mercado, luego obtuvo su título y comenzó una carrera que lo llevó a su actual puesto de jefe de servicio de Cirugía Plástica del Hospital Fiorito, uno de los centros de Salud de referencia de la zona sur del conurbano bonaerense.

Vigo, que fue médico personal del fallecido presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Julio Grondona, fue dado de alta ayer luego de recibir transfusiones con plasma de pacientes convalecientes de coronavirus tras haber contraído la enfermedad.

"Estoy bien ahora, pero un día me estaba despidiendo del mundo y luego de ser transfundido con plasma empecé a respirar con tranquilidad", detalló a Télam.

Desde el primer día del aislamiento social, el cirujano plástico se alojó en el departamento de su hijo debido a que su caso encuadraba como persona de riesgo, pero días antes del feriado del 25 de Mayo comenzó a sentirse mal.

"Estuve 70 días muy guardado, empecé a tener tos seca y como continuaba, la infectóloga del hospital me dio un antibiótico, pero como no mejoraba me hice una tomografía de tórax la semana siguiente y luego de hisoparme, al otro día, me dijeron que era positivo de Covid-19 y me internaron por neumonía", contó con voz animada.

Tras 72 horas con dificultades respiratorias, sin fiebre y con suministro de antibióticos (Azitromicina, Hidroxicloroquina, Ceftriaxona y un anticoagulante) por vía oral e intravenosa, Vigo empeoró su cuadro: "No podía respirar y me pusieron oxígeno, fue el peor día de mi vida", narró.

"Me preguntaron si estaba de acuerdo en que me transfundieran con plasma de pacientes convalecientes y luego de firmar la autorización y de siete horas que duró el procedimiento, fue instantáneo, dos horas después ya podía respirar y me sentí mucho mejor", detalló.

El cirujano remarcó que "necesitas al 100% tu estado emocional y fuerza espiritual, porque estás solo peleando con la muerte" al expresar lo que sintió en los días más difíciles de la enfermedad.

"Necesitas un lazo afectivo muy fuerte también, desde la ventana de afuera me decían `vos podes, dale`; porque para salir de este virus hay que poner todo de uno hasta que llegue la vacuna", resaltó.

El día posterior a la transfusión con plasma, a Vigo le retiraron el respirador y el domingo pasado logró estabilizar su estado de salud hasta que ayer fue dado de alta. "Es un milagro, hay que dar una mano y donar, no es fácil conseguir plasma, porque una vez que nos curamos nos olvidamos, pero hay gente buena que colabora".

El médico contó que padeció dos cánceres, uno linfático a los 16 años y de un adenocarcinoma de recto en 2015, por lo cual, al haber sido transfundido no puede ser donante.

"Yo sobreviví a dos cánceres y soy un tipo de mucha fuerza, este país me hizo muy duro", dijo y manifestó su agradecimiento al especialista de Terapia Intensiva del Fiorito, Luis Cantaluppi, quien lo atendió y también coordina el área de Plasma del Ministerio de Salud bonaerense.

"Están haciendo un gran esfuerzo, buscado donantes, porque falta plasma para muchos pacientes", dijo Vigo, incentivando a las personas recuperadas de Covid-19 a donar.

Fuentes del Ministerio de Salud bonaerense indicaron a Télam que Magdalena Lamenza, una joven de 28 años residente de Ginecología del Hospital Gutiérrez de la localidad bonaerense de La Plata, fue la donante de plasma que se utilizó para tratar a Vigo y otros tres enfermeros.

"Yo me contagié trabajando, duró diez días en los que estuve con fiebre de 37,8 grados, dolor de garganta y cefalea, y luego que diera dos veces negativo, doné dos veces sangre para que otros se salven", dijo a Télam Lamenza, quien remarcó que "faltan donantes y esto es lo único que salva algunas vidas, por ahora".

 

 

Fuente: Telám

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