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INSEGURIDAD

10 de junio de 2020

Sergio Berni, en modo “Rambo”: apareció con un fusil en un operativo

Berni, con un arma larga, encabezó un allanamiento en Zárate.

Con un fusil en la mano, Sergio Berni encabezó el operativo de la Policía Bonaerense en el que fue detenido uno de los acusados por el crimen de un alto mando de la Gendarmería en la localidad de Zárate.

El Grupo de Apoyo Departamental (GAD) de Zárate de la Policía Bonaerense arrestó la misma noche del asesinato del uniformado a dos jóvenes, uno de 19 años y otro de 16 años.

La víctima fue identificada como Marco Antonio Castillo, de 46 años, que ejercía como jefe del Escuadrón de la Gendarmería en Zárate Brazo Largo.

Castillo recibió varios disparos mientras andaba en bicicleta. Los investigadores consideran que los ladrones le dispararon para robársela.

Durante los allanamientos, de los que participó Berni, la Policía Bonaerense secuestró una campera utilizada en el crimen con posibles manchas de sangre y cinco cartuchos calibre 22.

Así, el ministro de Seguridad bonaerense se mostró por segunda vez con un arma en la mano. A principios de año ya lo había hecho en otro operativo tras un ataque a un supermercado en Pergamino.

Las imágenes del asesinato en Zárate del gendarme Marcos Castillo, muestran que no se resistió ante los delincuentes. Lo mataron de tres balazos el martes, cuando volvía a su domicilio en esa localidad bonaerense. La Policía detuvo a dos sospechosos por el crimen.

Castillo era jefe del Escuadrón de Gendarmería de Zárate. Había nacido en Jujuy, tenía 46 años y cinco hijos. Estaba asignado en la ciudad desde enero, donde vivía solo en una dependencia del viceconsulado de España, mientras que su familia residía en Ezeiza.

El martes lo asesinaron de tres balazos cuando volvía a su vivienda en Independencia entre Justa Lima de Atucha y Almirante Brown, pleno centro de la ciudad. Tenía el uniforme y el casco puestos y una mochila negra en la espada.

En las imágenes del crimen no se ve que se haya resistido. Los investigadores recolectaron tres vainas servidas del arma disparada por los delincuentes. Ya que el gendarme iba desarmado, porque dejaba su pistola reglamentaria en la dependencia donde trabajaba.

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