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CORONAVIRUS COVID-19

2 de marzo de 2020

Deuda: coronavirus y colapso de los mercados amenazan con frustrar los planes del Gobierno y crece el riesgo de default

Los analistas en Nueva York creen que el derrumbe de los mercados globales podría distraer a los inversores y generar desinterés por la oferta Argentina

La intrincada situación de la deuda argentina se enfrenta, ahora, ante un verdadero "Cisne Negro". El brote a nivel mundial del coronavirus, que si bien todavía no es considerada una pandemia pero que podría serlo en el corto plazo, golpea la economía mundial y a los mercados.

En el medio, el Gobierno tiene que salir a presentar una oferta para que los acreedores acepten no cobrar sus bonos y tomen una quita importante en sus tenencia. El riesgo real es que la estrategia fracase y que el país termine en un default indeseado.

La situación, que ya era compleja porque Alberto Fernández no genera confianza entre los inversores (en parte porque no presentó un plan económico coherente), se agrava ante la ola de pánico que viven los mercados del mundo por estos días.

"Afecta a la Argentina por varias razones. En este contexto, los grandes inversores tienen otras preocupaciones y el país es un detalle muy pequeño. Esto puede alargar los tiempos de la reestructuración y dificultar la negociación, entre otras cosas", dijo a iProfesional Jorge Piedrahita, CEO de Gear Capital, desde Nueva York.

El nuevo "cisne negro"

En Wall Street creen que a Martín Guzmán le tocará surfear ante este "cisne negro" que se presenta en los mercados. ¿Qué es esto? Es una teoría que desarrolló el economista Nassim Nicholas Taleb, que en el ámbito económico, describe aquellos sucesos que ocurren por sorpresa, que ningún analista había previsto ni tenido en cuenta porque, a priori, eran improbables y que, para bien o, generalmente para mal, terminan teniendo un gran impacto y repercusiones trascendentales.

¿Qué tiene que ver con la propuesta que puede llegar a presentar Martín Guzmán? El ministro de Economía claramente creía (o todavía cree) que los acreedores tienen que pagar el mayor costo para que la deuda argentina sea sustentable.

Pero si antes era una jugada riesgosa, con el mercado "viendo para otro lado" ante una crisis global, seguramente la rechazarán sin demasiadas intenciones de negociar. El peso de los bonos argentinos en la cartera de los fondos es muy menor.

"No le van a dar mucha importancia al caso argentino si ven que se desploman todas sus otras inversores que representan el 95% de la cartera. Lo que tienen de Argentina en los portafolios es la nada misma, y si esto se complica aún más, entonces no va a ser prioridad el tema de la deuda", avisaba un experimentado operador desde Manhattan.

Para el CEO de Gear Capital, Guzman tiene una tarea muy difícil. "Los tiempos autoimpuestos por el Gobierno son imposibles de cumplir. Aun no hay un plan económico coherente lo cual es una condición necesaria pero no suficiente para una reestructuración", agregó.

"Argentina está en medio de una renegociación de la deuda con acreedores privados y con el Fondo Monetario. Naturalmente, el riesgo o el ruido global que genera la incertidumbre causada por el coronavirus no ayuda en ese proceso de definiciones", indicó Claudio Irigoyen, jefe de Economía y Estrategia de Renta Fija y Variable para América Latina en el Bank of America Merrill Lynch en una entrevista con CNN.

La clave pasará por cómo siga el temor mundial por el coronavirus, además obviamente lo que haga Economía para presentar una oferta no tan agresiva y plan económico que convenza hacia adelante.

No cayó para nada bien en Nueva York es pésimo dato fiscal de la semana pasada cuando se vio un déficit de casi $4.000 millones con un aumento del gasto del 50%. El Citi, una de las entidades que pelea para entrar al negocio de la reestructuración de la deuda como banco asesor, afirmó a sus clientes que con el financiamiento limitado que tiene el Gobierno, ampliar el déficit conducirá a mayor impresión de dinero. O sea, prevén que Guzmán cubrirá los baches presupuestarios con la "maquinita" del BCRA.

La situación fiscal no convence a los inversores, tampoco el plan económico que -si existe- está guardado bajo siete llaves. Guzmán juega al secretismo y eso pone los pelos de punta para los inversores. Ante la falta de novedades concretas y el creciente temor mundial por el coronavirus, se agranda la incertidumbre por el resultado de la deuda argentina.

Diego Ferro, presidente de M2M Capital desde Nueva York dice que el tema argentino es muy idiosincrático y que tiene menos que ver con lo que suceda en el mercado. "Pero es cierto que el ruido distrae a los inversores. Ese es el punto, la distracción que esto genera. Pero Argentina es un problema, no una oportunidad de inversión en este momento", afirmó Ferro.

Un punto a favor

Que baje la tensión en los mercados del mundo podría ayudar al plan Guzmán. La semana que pasó dejó rojos del 11% para el S&P500, la mayor desde el 2011. El indicador está 13% por debajo de su máximo del 9 de febrero pasado.

Pero el dato positivo para la Argentina es que los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos están bajísimos. Como hay pánico, los inversores compran los bonos americanos produciendo una caída en los rendimientos.

Si el mundo paga poco por la deuda, la comparación con la Argentina (que tiene tasas altísimas) generan ciertos incentivos. Alberto Bernal, jefe de estrategia de XP Investment, cree precisamente eso.

"No creo que el tema del coronavirus complique tanto el tema de la deuda. Hasta quizá ayude por la brutal caída de los rendimientos", dice Bernal que además estima que las caídas de las bolsas servirán para que el mercado depure y luego intente volver a niveles elevados. "Habrá un re-run como sucedió con el SARS", advirtió.

Sin embargo, por ahora el malhumor global golpea los activos argentinos y el peligro es que los bonos caigan a precios tentadores para los fondos buitre. Si los bonos cotizan al 40% de su valor, todavía los fondos de inversión los mantienen en carteras.

Pero si van hacia el 30% ahí seguramente saldrán a venderlos y los comprarán inversores con ánimos de bloquear la reestructuración. Se sabe que hay al menos dos grupos que se armaron para aglutinar fondos buitre en la saga de la deuda. Contrataron a abogados con experiencia en el default anterior y estuvieron comprando Discount y Par.

¿Por qué? Estos títulos tienen cláusulas de aceptación más desventajosa para el país. Argentina necesita tener el 85% para que el resto de esta emisión tenga que sumarse a pesar de que no quiera. Por eso, si los fondos se juntan y compran el 30% de la emisión tendrán mucho mayor poder de lobby.

"Que aparezcan los fondos buitre siempre son una posibilidad. Uno podría argumentar que a estos precios los tenedores actuales saben perfectamente lo que están haciendo y no es nada obvio que si los precios siguen bajando estarían dispuestos a vender a estos tipos de fondos. La negociación va a ser complicada, independientemente de esto, y tiene que ver con la decisión de Argentina de mostrar lo antes posible un plan coherente", señaló Irigoyen.

 

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