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22 de febrero de 2020

Qué es un deepfake: el engaño del futuro ya está entre nosotros

El reinado de las fakenews está terminando y el mundo ya está listo para enfrentarse a los videos falsos manipulados gracias a la inteligencia artificial. ¿Batalla perdida?

El término “fake news”, muy difundido en los últimos años, podría pasar de moda muy pronto y ser reemplazado por otra palabra: “deepfake”. Se trata de un nuevo método que tiene por objetivo engañar a las sociedades con rumores, conspiraciones e información falsa y que pueden propagarse muy rápidamente a través de las redes. Al proporcionar millones de imágenes de personas a un sistema de aprendizaje automático, sofisticados sistemas informáticos pueden aprender a sintetizar imágenes realistas de personas que no existen y hacerlos hablar. Hao Li, profesor de ciencias de la comunicación, creó deepfakes asi perfectos con inteligencia artificial de personajes como Barack Obama, Hillary Clinton o Donald Trump. “El problema del video es que, a diferencia de de las imágenes fijas, los videos siempre se utilizan para convencer a la gente de que algo realmente sucedió”, dijo a Deutsche Welle. Hany Farid, uno de los mayores expertos forenses digitales del mundo, explicó su relación con Hao Li: “Él nos enviaba fake videos, los analizábamos, y le decíamos que podíamos detectarlos.

Entonces el trataba de hacerlos cada vez mejor”. “Los avances en inteligencia artificial condujeron a sistemas informáticos que pueden sintetizar imágenes de personas que no existen, videos de personas que hacen cosas que nunca hicieron y grabaciones de audio de ellos diciendo cosas que nunca dijeron”, explicó. Con este tipo de tecnología, cualquier persona puede convertir una cara adulta en la cara de un niño en videos de transmisión en vivo, lo que despierta preocupaciones de que este método sea utilizado por abusadores de menores, y también se puede utilizar para crear pornografía no consensuada o para hacerse pasar por un líder mundial y, de esta forma, influir en el curso político de un país y en elecciones democráticas.

Facebook experimentó los problemas relacionados con los deepfakes en 2019, cuando viralizó un video de la presidente de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, fue editado para que pareciera que estaba borracha durante un discurso. El video no era técnicamente un “deepfake”, lo que significaría que fue completamente fabricado, pero aún así introdujo en la red social los tipos de información falsa a los que se podría enfrentarse en las elecciones presidenciales de 2020. Con las fake news como ingrediente inevitable de las campañas electorales, los expertos buscan adelantarse a los expertos creadores de estos deepfakes mientras líderes tecnológicos, como Mark Zuckerberg, pretenden desterrar este tipo de publicaciones de sus plataformas. Sin embargo, la disponibilidad de herramientas para editar imágenes, audios y videos, junto a la descentralización de las comunicaciones, ayudaron a generar una catarata de contenido falso y campañas de manipulación que lleva a los malintencionados un paso más adelante que los expertos.

Esas noticias que no son reales, pueden dar la vuelta al mundo en minutos y se reproducen masivamente, tienen el objetivo puntual de engañar; y en muchos casos buscan beneficiar a algún poder para ocultar o distraer, o promover la provocación y el odio, aseguran los expertos. Lo malo es que la tecnología va un paso más adelante: un informe reciente de la Consultora Gartner demostró que para el año 2022, en los países centrales y en desarrollo, la mayoría de la gente va a leer más noticias falsas que reales.

 

 

 

 

 

Fuente: PERFIL

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