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ESPECIES EN EXTINCION

22 de diciembre de 2019

Villa Nougués recibió a la primera pareja de tucanes

El primer tucán salió de la jaula y se posó sobre un árbol, listo para seguir viaje hacia la libertad. Foto de G. Iratchet.

Dos ejemplares fueron liberados este viernes en la Reserva de la Universidad de San Pablo-T, luego de cumplimentar un estricto protocolo. Se trata de un trabajo articulado entre instituciones públicas y privadas en favor de la biodiversidad. Cómo podés colaborar para esta especie vuelva (y se quede) en la yunga de Tucuman.

Los colores vibrantes de una pareja de tucanes en libertad contrastaron este viernes con un cielo diáfano que parecía haberse preparado especialmente para recibirlos, abrazarlos y así dejar atrás el largo derrotero que los llevó a vivir en cautiverio. Conscientes de la importancia de devolver estas aves a su hábitat natural, quienes participaron esta mañana de la ceremonia de liberación mostraron emoción por los primeros tucanes que volvieron a la yunga tucumana gracias al trabajo mancomunado de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), la Secretaría de Desarrollo Productivo y la Universidad de San Pablo-T, las tres instituciones que integran el Proyecto “Reforzamiento de Poblaciones del Tucán Grande (Ramphastos Toco) en la Provincia de Tucumán”.

Los tucanes que fueron liberados en el día previo al inicio del verano fueron derivados al Proyecto Tucán desde Calilegua (Jujuy) y San Pedro de Colalao (Tucumán). En ambos casos, profesionales de la Reserva de Horco Molle fueron a buscarlos y, desde ese mismo momento, se abocaron a evaluar su estado en base a un estricto protocolo definido por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN). El objetivo que los guía es determinar si los ejemplares, por sus condiciones sanitarias y de comportamiento, pueden ser devueltos a la naturaleza, ya que no todos son aptos.

Acerca del aspecto comportamental, los especialistas contaron que hubo ‘amor a primera a vista’ entre estos tucanes que pasaron a compartir el recinto y ahora también su libertad. En efecto, cuando el biólogo Diego Ortiz abrió la jaula, el macho voló sin demoras hacia un árbol próximo e inmediatamente lo siguió su compañera para continuar su vida juntos, aunque con nuevos desafíos, tales como proveerse de su propio alimento -frutas, semillas y insectos- en la frondosa selva tucumana. 

Los tucanes se extinguieron del nuestro paisaje hacia finales de la década del 70. Una causa fue la modificación de su hábitat natural. Otra, la belleza de sus colores, que lo convirtió en una especie muy buscada para el tráfico ilegal de aves, una práctica que mueve millones en el mundo, al tiempo que ocasiona inconmensurables daños.

El cuidado, una tarea conjunta

“El tucán como especie no está en extinción a nivel global, pero sí a nivel local. En Tucumán probablemente comenzó a desaparecer hacia finales de la década del 70 y recién reaparecieron entre 2010-2011 en el Valle de La Sala. Desde ese entonces hasta la fecha, el registro de tucanes ha ido en aumento en la Provincia”, señaló Juan Pablo Juliá, director de la Reserva de Horco Molle y consultor de la Reserva de San Pablo-T.

Acerca del Proyecto Tucán puntualizó que el objetivo es “hacer lo que se conoce técnicamente como un ‘reforzamiento’ para ayudar a un crecimiento más rápido de poblaciones que están en peligro o muy disminuidas”. En este sentido, señaló que trabajan para evitar la extinción de estos ejemplares por efectos aleatorios, tales como una helada tardía o una sequía prolongada, que pueden minar la posibilidad de volver a verlos libres en diferentes puntos de nuestra geografía.

Consultado sobre la manera en que los tucumanos pueden colaborar con la tarea de reintroducción de los tucanes, Juliá fue categórico al responder que “lo primero para ayudar, es no comprar tucanes". "No se trata sólo de un peligro para esta especie silvestre sino también porque es un peligro sanitario para los seres humanos, debido a que son transmisoras de algunas enfermedades que contraen -generalmente- en el cautiverio al que se ven sometido en el tráfico ilegal”.

Por otro lado, el especialista mencionó que otra forma de contribuir es dar aviso a través de la página de Facebook de Proyecto Tucán cada vez que se produzca un avistaje de estas aves en los cielos de Tucumán. “No hay que cazarlos, no hay que tener tucanes como mascotas”, insistió Juliá, quien destacó que es importante comprender que “son fantásticos para observar y disfrutar en la naturaleza; si los ven, sólo tienen que comunicarse con nosotros para ayudarnos a continuar con la tarea de conservación”. 

 

 

 

 

Fuente: El Tucumano  

 

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