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POLITICA

5 de noviembre de 2019

El cambio de gobierno frena la venta de bienes de la corrupción

Son departamentos, terrenos y hasta aviones incautados a ex funcionarios y empresarios confiscados por la justicia en causas como la de los cuadernos

Con la llegada de Alberto Fernández y Cristina Kirchner a la Casa Rosada, las subastas de bienes de la corrupción confiscados por la Justicia para ser vendidos y que, de este modo, el Estado pueda recuperar parte de lo robado por ex funcionarios y empresarios kirchneristas va camino a ser una anécdota más.

Desde bienes de uno de los supuestos testaferros de Néstor Kirchner hasta aviones del empresario más cercano a la familia que gobernó la Argentina durante 12 años y a la que la justicia identifica como parte de una asociación ilícita que cometió una gran cantidad de actos de corrupción no encuentran ni parecen encontrar interesados en adquirirlos.

Se trata de una veintena de bienes entre los que figuran embarcaciones, departamentos en Estados Unidos y en entre los que se destacan viviendas y garajes propiedad de Daniel Muñoz ubicados en varios barrios de la Capital Federal y en el sur del país, y dos aviones que usó Lázaro Báez para transportar bolsos en pleno auge K entre Aeroparque y Santa Cruz.

Tanto las propiedades como las aeronaves fueron entregadas por la justicia a la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE), que estableció un cronograma de subastas para, de ese modo, obtener fondos que serían usados por el Estado nacional en actividades de carácter social.

Sin embargo, hasta ahora ninguno de esos activos encontraron compradores y con la inminencia del cambio de gobierno, en el organismo ya nadie cree que se pueda cumplir con el cronograma antes del próximo 10 de diciembre.

Es más, en la AABE la preocupación actual es saber el destino que tendrá el ente que preside Ramón Lanús y que fue creado por el actual gobierno de Cambiemos en el 2015 para, entre otros objetivos, disponer y vender bienes del Estado.

De todos modos y como el mandato de las autoridades del organismo se mantendrá hasta el cambio de gobierno, hay todavía algunas fechas establecidas para intentar nuevamente vender algunos de estos activos incautados a ex funcionarios vinculados a la causa de los cuadernos.

El más importante es un departamento ubicado en el complejo Chateau del barrio porteño de Puerto Madero a nombre de Sergio Todisco, quien figura en el caso como uno de los testaferros del ex secretario privado de Néstor Kirchner. Es decir, de Daniel Muñoz.

Esta vivienda ya se intentó subastar sin éxito el 25 de octubre pasado y ahora la AABE insistirá con su venta fijada para el próximo jueves 21 de noviembre con el mismo precio con el que salió a remate la primera vez.

Esto es, u$s489.123, monto que incluye además una cochera y una baulera, y una unidad de 99,80 metros cuadrados compuesta por una habitación amplia, cocina, dos baños, dos balcones y un living, y se encuentra completamente vacío.

Será el último intento de la AABE por desprenderse de este bien ya que no habrá tiempo para subastar otros 30 activos que el organismo también recibió de parte del juez Claudio Bonadío quien ordenó decomisarlos ya que fueron adquiridos por Muñoz como resultado de operaciones de blanqueo de dinero recibido como producto de pagos de sobornos y coimas.

Según esa investigación, el fallecido ex secretario privado de Néstor Kirchner era el receptor primario de los bolsos repletos de dinero provenientes de las coimas que pagaron empresarios identificados en los cuadernos escritos por Oscar Centeno, el ex chofer de Roberto Baratta, número dos del entonces Ministerio de Planificación Federal que dirigió Julio De Vido.

Del mismo modo, tampoco habrá tiempo para seguir insistiendo con las ventas de dos aviones que eran propiedad de Lázaro Baez y que se intentaron vender sin éxito en tres oportunidades anteriores.

Desde la AABE admitieron que no hay nueva fecha para volver a buscarle dueño a uno de los aviones que perteneció a la flota de Báez y que fue incautado por la justicia en una de la causa que involucran al empresario kirchnerista en casos de corrupción.

Se trata del Rockwell Commander 690, con matrícula LV-MBY con número de serie 11412, fabricado en los Estados Unidos y que las autoridades intentaron subastar hasta ahora en dos oportunidades, el 16 de agosto, el 6 de septiembre y el 11 de octubre. Todas terminaron en fracaso por falta de interesados.

El modelo formó parte de la flota de tres aviones comprados por el supuesto testaferro de Néstor Kirchner en sus años de apogeo para realizar viajes desde y hacia Santa Cruz, "el lugar en el mundo" del ex presidente y su esposa Cristina.

Ni siquiera la fuerte rebaja que se hizo en el precio generó interés. Es que en la primera subasta su valor de base fue de u$s211.300; en la segunda de u$s110.000 y en la tercera de u$s55.800, un monto incluso muy inferior a los u$s786.300 que originalmente fue tasado por la justicia cuando pasó a manos del Estado nacional.

La AABE recibió el encargo de su venta de parte del Tribunal oral en lo criminal Federal N° 4 de la Ciudad autónoma de Buenos Aires, que investiga al contratista por lavado en "la ruta del dinero K".

El avión formó parte de la empresa Top Air SA, que Báez utilizó para trasladar entre Río Gallegos y Buenos Aires cientos de bolsos con millones de dólares que, en muchos casos terminaron en departamentos y oficinas de Puerto Madero.

En realidad, la aerolínea era propiedad en un 51% de Walter Zanzot, empresario de estrechos lazos con la familia Báez al punto que se encuentra también acusado por lavado de dinero y su figura aparece en los famosos videos de La Rosadita. En tanto que el 49% restante de la sociedad estaba en manos de Austral Construcciones, la constructora usada por Baez para canalizar los dólares de la corrupción K.

Junto a este modelo, la justicia también decomisó una aeronave Learjet 35A, número 418 (matrícula LV-BPL), valuada en u$s575.000 que tampoco tiene fecha para ser rematado.

Se trata del avión que el ex empleado bancario reconvertido en magnate por los "beneficios" de la era K, usó por última vez en libertad en aquella tarde del 5 de abril del 2016 cuando, proveniente de Río Gallegos, aterrizó en el aeropuerto de San Fernando y fue detenido por agentes de la Policía Aeronáutica, por orden del juez Sebastián Casanello, en una causa por lavado de dinero.

En cuanto a la tercera nave de la flota de Baez sufrió un incendio y quedó prácticamente inutilizada y desguazada. Actualmente, las aeronaves están en el aeropuerto de San Fernando sin operar ya que tienen problemas técnicos que demandarían costos cercanos a los u$s400.000 para ser solucionados y reparados.

Además, se encuentran a la intemperie y expuestas a factores de riesgos haciendo que el Estado siga abonando los gastos de conservación y cuidado de estos bienes que pierden su valor y se deterioran aun sin uso, tal como advierten desde la AABE.

Hasta ahora, la AABE sólo logró subastar otros bienes que pertenecieron a Lázaro Báez y que también fueron decomisados por la justicia como 24 departamentos ubicado en el barrio porteño de Coghlan, propiedad de Austral Construcciones y cuyos valores oscilaron entre los u$s99.000 y los u$s230.000, según la superficie de cada unidad.

A esto se sumó la venta de una serie de autos de colección que Báez escondía en un galpón en Río Gallegos y que fueron subastados el 21 de junio pasado. De estos vehículos, lograron venderse solo dos. A los restantes se les bajará el valor de base y se fijará una nueva fecha de remate.

En la lista figuran un Audi RS5 4.2 FSI Quattro Coupé (2013), vendido en u$s41.000; un Porsche Cayenne Turbo (2011) en u$s38.000; una Ford F-250 King Ranch (2007), a u$s24.000 y una Land Rover Defender 110 SW 2.4 S (2008) a u$s19.000.

Lo mismo ocurre con un edificio ubicado sobre Panamericana kilómetro 49,5, en Pilar, tasado en u$s5,05 millones. Tampoco en en este caso hubo oferentes, por lo cual la AABE fijará una nueva fecha de remate con un valor base inferior, que rondará los u$s3.8 millones.

Se intentó subastar el 21 de agosto pasado, pero como ocurrió con los aviones, también sin éxito. Se trata de un predio que perteneció a Austral Construcciones y que el Juzgado en lo Comercial 28 ordenó vender en el marco de la quiebra de la empresa constructora involucrada en una investigación por delitos penales como lavado de dinero, facturación apócrifa, retención indebida de aportes y defraudación al Estado.

El terreno está formado por cinco lotes ubicados en la calle Valentín Gómez y Los Almendros de esa localidad bonaerense y que, antes de su quiebra, Austral Construcciones había iniciado el proceso de unificación de los terrenos sobre los cuales se armó un importante estructura de hormigón de cuatro pisos por un total de 4.160 m2, con dos rampas para autos que comunican con dos subsuelos de cocheras de 5.000 m2 en total y con capacidad para 240 vehículos.

Según el plano catastral, el predio linda, por uno de los laterales a la colectora Oeste, Ramal Pilar de la Autopista Panamericana kilómetro 49, y por el otro al frente del hotel Sheraton Pilar, sobre la calle Los Almendros; y sobre la calle Valentín Gómez frente a un edificio de oficinas, con locales comerciales.

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