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POLITICA

26 de octubre de 2019

El aumento en la afluencia de votantes respecto de las PASO, dato fundamental para la definición electoral

Este domingo el oficialismo apunta a revertir la amplia diferencia de 17 puntos que obtuvo el Frente de Todos en las PASO. Qué debería ocurrir

Este domingo será un día de definiciones clave para el futuro del país y su mapa político. Y aunque la contundencia de las encuestas previas pareciera indicar un resultado cantado, hay un indicador que será fundamental para saber si puede haber una sorpresa: el incremento de la afluencia de votantes respecto de las primarias de agosto.

Además, luego de los problemas en el recuento en las PASO denunciados por algunos dirigentes, se podrá observar si realmente hubo una mejora en la fiscalización de todo el acto electoral por parte del oficialismo.

Y, en cuanto a las decisiones de los votantes, se evidenciará cuáles fueron los impactos reales de los debates, movilizaciones y campañas partidarias.

También se despejará la duda sobre cuántos votos más pueden captar los distintos partidos de otros candidatos que ya quedaron afuera de la contienda, por haber realizado una campaña desacertada.

Todo un combo de situaciones que se deben sopesar para considerar si el oficialismo realmente puede dar vuelta las primarias, cuyo resultados fueron demoledores a favor de la fórmula presidencial de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner (Frente de Todos), que se impuso por más de 17 puntos al tándem de Mauricio Macri y Miguel Ángel Pichetto (Juntos por el Cambio).

Así, se plantea la gran incógnita respecto a si se acortarán las distancias o si en la noche del domingo ya habrá un nuevo presidente, sin necesidad de ir al balotaje el 24 de noviembre.

Para no ir a segunda vuelta, la fórmula más elegida debe sumar más del 45% del total de los votos afirmativos; o bien, tener al menos 40% del total y llevarle una distancia superior a los 10 puntos al siguiente, según indican los artículos 97 y 98 de la Constitución.

Por lo tanto, si este fin de semana se repiten los resultados de las PASO del 11 de agosto pasado, en las que el Frente de Todos obtuvo 49,5% (según el recuento final oficial) y Juntos por el Cambio el 32,9%, directamente Alberto Fernández se consagraría como nuevo Presidente.

Si llegasen a cambiar notoriamente los porcentajes que mostraron las primarias y el oficialismo pudiera modificar la historia, comenzarán a realizarse todo tipo de cálculos. Para algunos, esto puede verse como un milagro, pero en política nada está dicho hasta conocerse los resultados.

Una de las cartas a las que el Gobierno apuesta para revertir la tendencia que dejaron las PASO, es que la participación en las urnas sea más alta que en las generales presidenciales del 2015. Así, se juega a que se presente a votar el 83% de los electores, alrededor de 2,2 millones de individuos más que en las primarias de agosto, para intentar alcanzar el milagro de dar vuelta la elección.

Por eso, la esperanza del oficialismo es poder llegar a una segunda vuelta dentro de un mes, y la "llave" que consideran que es clara para conseguirlo se sustenta en el presentismo de votantes que concurran a sufragar el domingo.

Apuestas a una mayor participación

Para el Gobierno, cuanta más gente que no haya participado en las PASO se sume a votar en las generales, crecen las chances de llegar a la instancia electoral del 24 de noviembre. Esto se sustenta en que desde Juntos por el Cambio se cree que aquellos "nuevos" votantes a captar son personas ancianas que no tenían obligación a presentarse a sufragar por superar los 70 años de edad. Se estima que, en su mayoría, se inclinarán por la lista oficialista debido a que no tuvieron la necesidad de expresar en la primera instancia su rechazo a la conducción actual.

En este sentido, en las movilizaciones que realizó por todo el país, Macri hizo hincapié en esta idea al pedir que se acompañe a los abuelos a votar a las escuelas.

Como dato a tener en cuenta, el 11 de agosto pasado participó el 76,4% del total de la cantidad de electores habilitados en todo el país, cuyo registro supera los 33,8 millones.

En concreto, se toma como referencia estadística comparativa que en las generales presidenciales de 2015 concurrió a votar el 81,1% del padrón, alrededor de 6,2 puntos porcentuales más que en las primarias de aquél año, cuando se llegó al 74,9%.

Por ende, desde Casa Rosada se considera que existen posibilidades concretas que ahora también se incremente la participación. En este caso, desde el oficialismo se estima que la presencia estimada para el domingo puede superar al anterior máximo para una general presidencial, y ubicarse entre 81% y 83%.

"Creo que estas presidenciales van a tener un 83% de participación y nosotros estamos apostando a eso, porque mientras mayor participación haya, es más posible revertir lo que pasó en agosto", resumió días atrás el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, muy cercano al Presidente Mauricio Macri.

El máximo anhelo de Cambiemos de llegar a una concurrencia de 83% representaría que asistan a las urnas unas 28.054.000 personas. Es decir, cerca de 2,2 millones más de votantes que en las PASO de hace dos meses.

Este escenario de presentismo significaría para Alberto Fernández y Cristina Kirchner, en el caso teórico que mantengan inalterada la cantidad de votos obtenidos en las primarias (12.205.938), un 43,5% del total de votos emitidos. Hecho que deja la puerta abierta a que no lleguen al 45% que los conviertiría esete mismo domingo en presidente y vice electos.

Según el mismo modelo de simulación anterior, se puede deducir que:

- En situación que se presente a votar el 82% del total del padrón, y el Frente de Todos no modifique los votos que tiene (ni sume, ni reste), esta alianza llegaría al 44% del total.

- E incluso, alcanzando una participación del 81% del total de los electores, similar a la del 2015, "Los Fernández" tocarían el 44,6%.

Más allá que estos posibles escenarios son los "ideales", lineales y teóricos para el Gobierno, nada garantiza que "Los Fernández" no sumen algún voto nuevo que haya "perdido" Lavagna o Del Caño, o los partidos que quedaron afuera en las primarias. Y con eso, pueda "caerse" todo el planteo anterior.

"Todo parece a que va a crecer la cantidad de votantes respecto a las PASO, es la tendencia. Pero creo que va a estar en torno del 80% al 82%. Es decir, puede subir unos 5 puntos porcentuales respecto a las primarias, pero no creo que llegue al 86% que se contabilizó con la vuelta a la democracia", resume a iProfesional Esteban Regueira, director de la consultora política Clivajes.

Un hecho que puede atentar contra el objetivo de lograr una asistencia récord es que, según el servicio meteorológico nacional, hay una probabilidad (baja) de que caigan algunos "chubascos" este domingo. Aunque este factor climático no sería un impedimento real para movilizarse hasta las escuelas, tampoco sería un incentivo para salir a la calle a aquellos argentinos que ya no se presentaron a sufragar en las primarias.

Sumar por otros lados

En esta instancia definitoria la gente puede optar por migrar su voto a otro candidato, respecto del elegido en agosto, ya que muchos votantes sabían que las PASO no definían nada concreto para los principales partidos.

Por eso, el Gobierno apuesta a que ahora, sí con varias definiciones concretas en juego, como el cargo de Presidente, pueda captar gran parte de estos indecisos, "arrepentidos" y de aquellos que consideraban que su primer voto era sin considerar el contexto.

Claro, algunos analistas políticos contradicen esta teoría y sostienen que "Los Fernández" pueden sumar más votos el domingo, e incluso estiman que pueden superar el 50% del total.

Otro aspecto que puede interceder a favor del oficialismo es el mayor control que habrá del proceso electoral y el mayor acento en la fiscalización, algo que puede llegar a otorgarle alrededor de un punto más al oficialismo, pero no se considera que pueda mover demasiado el amperímetro.

¿Hay posibilidades de "darlo vuelta"?

En la campaña electoral de Juntos por el Cambio se hizo hincapié en sus discursos y jingles que la elección "se da vuelta", hecho que los analistas relativizaron bastante que pueda llegar a cumplirse dicho "milagro".

"Veo el panorama ya muy cerrado, no creo que vayamos a ver grandes novedades en ese sentido. Puede haber un ganador de primera vuelta este domingo, y también que vaya a votar más gente. Eso debería favorecer algo al Gobierno para achicar las diferencias", resume el analista Carlos Fara a iProfesional.

En esto pesará la "temperatura política" que generó en los apartidarios los cierres de las campañas políticas, marchas, movilizaciones, actos y los propios debates presidenciales.

Por el lado de Julio Burdman, analista político de Analytica, también considera que no se verán "grandes alteraciones" en el resultado. Lo mismo el politólogo Marcos Novaro, que acota que resta por ver cuál es la diferencia que queda establecida. En especial, para ver el futuro de Cambiemos será clave conocer "cuántos puntos atrás sale Macri de Larreta y Vidal".

Y suma Regueira que es factible que haya una migración de votos para las dos principales fuerzas, donde probablemente Macri capte más votos nuevos que Fernández, pero estima que sólo eso "no le va a alcanzar porque para forzar el balotaje son muchas las cosas que se deben dar en simultáneo".

Entre los factores que se mencionan, que son necesarios para que se revierta el resultado de las PASO, se encuentran:

- Que haya un crecimiento en el porcentaje del electorado que se presenta a votar.

- Que ese crecimiento vaya en un 90% a Mauricio Macri.

- Que pierdan votos significativos Lavagna, Espert y Gómez Centurión, y que éstos vayan hacia Macri.

- Incluso, Alberto Fernández debería perder votos y que éstos se dirijan a Juntos por el Cambio.

Salga como salga la elección de este domingo, según Burdman, si Macri logra superar su porcentaje en esta coyuntura, "va a ser muy meritorio, porque es interesante lo que hizo: alguien que redobla la apuesta en la adversidad merece respecto", opina.

Si bien el "plato principal" de este domingo son las elecciones generales presidenciales, además se votan gobernadores en Buenos Aires, Catamarca, La Rioja y Jefe de Gobierno en la ciudad de Buenos Aires.

 

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