AVANCES Y DIVULGACION

14 de octubre de 2019

La línea recta y abstracta de la verdad

Entendiendo como correcto el postulado de la teoría de Einstein sobre la “Prime theory of motivation” que trata del miedo y el deseo o ansia, permitámosnos realizar una implicación más, y utilizar el miedo y el deseo como medidas en yardas a modo de tracero general de la historia del propio diseño creativo y sus últimos efectos en la economía y en los movimientos sociales.

Mientras que ni el miedo ni el deseo se experimentan en su estado puro ya que uno u otro debe ser el dominante en cada momento determinado. Una persona se puede encontrar en un instante concreto dominada al 90% por el deseo y anhelo y al 10% por el miedo, y al momento siguiente al contrario, y mañana al 50/50. Pero, sin embargo al haber finalizado la vida de esa persona, si se puede de la suma total, deducir que ha mostrado un 60% de deseo o anhelo y un 40% de miedo. Así que en términos de suma total de la personalidad, se podría afirmar que la de una persona se encontraría dominada por el tipo miedo con respecto a la del tipo del deseo, o ansia.  El genio y el talentoso son ambos miembros del grupo dominado por esa ansia, aunque manifiestan grandes diferencias en el nivel de rendimiento de sus características.

El GENIO, como se ha descubierto por la genética, se caracteriza por una combinación de células vivas altamente divergentes resultado de la mezcla orgánica de las cadenas biológicas de sus progenitores. Estas células se encajan en una imparable lucha magnetismo norte-sur por dominar la formación orgánica y que tiene como resultado la manifestación de una personalidad dual o la de una personalidad múltiple. Cada momento prevalente de la personalidad es el resultado de la suma de los tipos dominantes de toda la cadena hereditaria.

La personalidad dual o múltiple aporta por lo tanto, dos o más puntos de vista, como los dos ojos del telémetro, un instrumento que mecánicamente amplía la distancia entre los ojos de un individuo, a modo de los objetivos u ojos múltiples de la lente de una cámara Fairchild. Por eso que el genio tiene la propiedad de poder “fijar” hechos por el ángulo convergente y fijar dos o más “líneas”, no tan solo en tiempo y espacio ya pasado, si no también en tiempo y espacio futuro, partiendo desde la perspectiva central de visionado desde el yo en el presente. El resultado de ello, es que para el genio resulta posible primero analizar teológicamente ese “hecho” o fenómenos fijado o fijos, y a continuación objetivizarlos en una composición precisa de tiempo y energía. Las personalidades duales o múltiples del genio son la representación de la amplitud de miras, amplitud del punto de vista, superior al promedio y sofisticado, y que posee un exquisito sentido del momento oportuno, de la oportunidad.

Por el contrario, en el individuo talentoso, no existe esa lucha de polos opuestos en la parte de las células orgánicas, porque el talento nace de dos padres de características celulares similares. Este talento en los seres humanos es similar a un rasgo específico en el cual y por el cual, los criadores de caballos o de perros continuamente perfeccionan y crían, por ejemplo, “velocidad” en el caballo, o un tipo de cabeza determinada en el perro, que depende y necesita de progenitores tan absolutamente parecidos e idénticos como sea posible. Del producto o “el potro”, se puede decir que tiene talento para correr.

La palabra “talento” aplicada a los individuos proviene de “talentum”, el nombre de una moneda de valor variable, o medida griega del valor del dinero. Su aplicación a las personas se hizo con la intención de indicar, un sentido de valor, la de personas con especial medida, no la de personas de una capacidad general, con una capacidad promedio de logro.

En contraposición al genio, el talento no tiene los dos, o los varios puntos de vista del genio, ya que presentan una visualización “de un sólo carril”. La ausencia de la capacidad de medición en tiempo y espacio, limita la visión a la simple visión de lo mundano, “lo mundano” porque, como hemos afirmado en nuestra interpretación de la fórmula de Einstein, el mundo de “la conciencia” es de hecho energía radiantemente manifesta en los distintos niveles de velocidad retardada, nivel cada uno que se encuentra en una relación inseparable de tiempo y espacio. La concordia armoniosa e inherente en esta característica de la personalidad del individuo talentoso, de lo uninivel, entra en contradicción con la personalidad dual o múltiple del genio. (…)

La función del genio es la de permitir nuevos instrumentos y procesos repletos de significado para el progreso del ser humano, la función del talento es la popularización armoniosa de los resultados no útiles del genio. (…)

El genio, bajo esta premisa, es el originalmente responsable de todos los cambios objetivos en el crecimiento del mundo. El criterio de juicio selectivo en el tiempo, o de vida tangible, es una conciencia inarticulada y realmente presente de la perfección en sí. Pero como podríamos representar esta perfección, esta “verdad”, la cual es la “semilla madre de la propia genialidad”?. Cómo podríamos representar de manera gráfica la abstracción de la perfección en el genio?.

Para ello examinemos el postulado que nos afirma que la distancia más corta entre dos puntos es la línea recta. (…)

Así que el genio traza una línea relativamente recta. Al inspeccionarla cuidadosamente, detecta su error o curvaturas, y traza otra línea más recta que la anterior, y repite el proceso de nuevo y de nuevo, usando cada vez herramientas más precisas, y operando bajo una observación microscópica. Dado el hecho de que la línea se ha vuelto mucho más recta y delgada, los errores y ondulaciones siempre pueden ser detectables por un microscopio de mayor aumento cada vez, mientras aún los depósitos irregulares de grafito del lápiz siguen apareciendo en la línea dibujada.

En resúmen, la progresión en la mera “articulación de la verdad” por el genio es una progresión en busca de la efemeridad. “La perfección de la verdad” es sólo un ente abstracto. Se trata de líneas rectas abstractas.

El genio puede incluso “colorear” esta línea dividiéndola en intervalos armónicos, y puede hasta percibir el olor y las características de la propia textura tan sólo con la mera fricción, o incluso con la indirecta recepción de la radiación vibratoria de la misma.

Pero, el genio se plantea que, “este método de demostración puede no ser apetecible para todo el mundo”. Ya que la función del genio es la de hacer contacto sensorial con los “Murphys” (el resto de seres humanos), y por ello se ve en la obligación de tensar o aflojar la línea de la verdad requerida.  La línea ya sea tensa o aflojada sigue siendo la misma “verdad” representada, pero tan sólo es el genio, el único capaz de ser siempre consciente de “la línea recta abstracta”, y se entiende el único responsable de ponerla en mayor tensión o de aflojarla. (…)

 

 

Fuente: Artículo realizado por Maria Rydkvist en Estocolmo a 13 de octubre de 2019.

Texto procedente del capítulo titulado “El Genio y el talentoso” del libro “Nine Chains to the Moon” de R. Buckminster Fuller (1938).

 

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