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AVANCES Y DIVULGACION

21 de septiembre de 2019

Científicos del CONICET descubrieron un pez que sobrevive en aguas de alto contenido de azufre

Se trata del Jenynsia sulfurica, identificado en la laguna Santa Bárbara de Jujuy.

Un equipo de investigadores de la Unidad Ejecutora Lillo (UEL, CONICET- Fundación Miguel Lillo) del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) descubrió, en una localidad jujeña, un pez que es capaz de sobrevivir en aguas con alto contenido sulfúrico y a temperaturas mayores a los 45 grados. Se trata del Jenynsia sulfurica, identificado y encontrado en la laguna Santa Bárbara, sureste de Jujuy, conocida por las condiciones extremas de sus aguas, las cuales hacen que sea difícil la vida.

El equipo de trabajo estuvo compuesto por Guillermo Terán, becario posdoctoral del CONICET, y los científicos Gastón Aguilera y Marcos Mirande. Juntos descubrieron esta especie de pez que no solo sobrevive a alturas elevadas sino que también lo hace a un alto contenido sulfúrico. Asimismo, la investigación contó con la colaboración de Felipe Alonso, becario posdoctoral en el Instituto de Bio y Geociencias del NOA (IBIGEO, CONICET-UNSA).

Este es solo uno de los numerosos descubrimientos que llevaron adelante los integrantes de dicha Unidad Ejecutora del norte argentino. En esta oportunidad, el proyecto fue publicado en la revista de divulgación científica Plos One. Desde el grupo de investigación señalaron que si bien realizan uno o dos viajes por año para levantar y registrar información, pocas veces hicieron un hallazgo similar.

“Cuando arribamos al lugar nunca pensamos que podría haber algo ahí adentro; fue una gran sorpresa para nosotros”, explicó Mirande al momento de describir las condiciones del fondo de la laguna, el cual se presenta amarillo pálido a raíz de la abundante presencia de azufre. A lo largo de sus años de investigador, aseguró haber realizado descubrimientos de interés científicos pero nunca de una magnitud como esta.

“Lo primero que percibimos cuando llegamos, además de la coloración, fue el fuerte olor a huevo podrido que emanaba y por poco perdemos las esperanzas. El azufre, al combinarse con el agua, le quita el oxígeno e imposibilita la vida de los peces”, estableció, por su parte, Aguilera. Sin embargo, se sorprendieron al encontrar a dicha especie en grandes proporciones, viviendo en este entorno.

Continuando con los estudios, los científicos descubrieron que este pez fue la única especie que logró adaptarse a nivel molecular y morfológico a las condiciones tóxicas e hipótoxicas presentes en la laguna de Santa Bárbara. Es decir que, Jenynsia Sulfurica desarrolló, durante su evolución, mecanismos fisiológicos que le permiten regular la concentración de azufre en sangre y sobrevivir a condiciones adversas.

Asimismo, también observaron que este pez, de dimensiones minúsculas, es capaz de captar considerables cantidades de oxigeno de la superficie gracias al labio hipertrofiado de su mandíbula inferior, el cual le permite tomar aire atmosférico y facilitar su respiración. “Creemos que muchas de estas cualidades parecen convergentes con las que se ven en otras familias de peces de ambientes con sulfuro, como por ejemplo los de la familia Poecilidae”, expuso Mirande.

Por otro lado, en zonas cercanas a dicha lagunas se encontró otra especie de Jenynsia, denominada J. alternimaculata, que presenta similitudes en cuanto a la coloración, “Una de las hipótesis que manejamos, es que por algún impedimento químico, la población del sulfúrica se aisló del hábitat de sus parientes y prosperó independientemente en esta laguna”, concluyó Aguilera.

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