El "círculo rojo" está en alerta luego de que la candidata a vice pidiera que los que más tienen sean solidarios con los sectores más postergados

Para los representantes de las grandes empresas -el denominado "círculo rojo"-, lo más relevante de la última aparición pública de Cristina Kirchner ocurrió en el último minuto y medio de su reciente discurso.

"Los actores económicos deben entender que cuanto más favorecidos, cuanto más dinero tienen, más responsables son para ayudar a que la Argentina salga adelante. Esa es la clave de los tiempos que vienen, a la que todos con inteligencia y sensibilidad tenemos que construir. Un nuevo orden, de eso se trata lo que queremos hacer", cerró la ex Presidenta en su última aparición pública, en Misiones, durante la presentación de su libro "Sinceramente", en el marco de la campaña electoral.

Lo primero que temieron en el "círculo rojo" fue que detrás de ese postulado de "nuevo orden" podría figurar la versión 2019 del "vamos por todo", a través de un nuevo intento de reforma constitucional.

Alberto Fernández no esperó a que se arme la bola de nieve y salió al cruce de la versión a las 48 horas. Cerca del candidato aseguran que la máxima preocupación hoy se relaciona con la situación económica y social. "De una fragilidad extrema", califican.

Nadie del equipo económico que rodea a Alberto F. quiere ir más allá de lo que, por estas horas, se afirma en público. De hecho, el candidato ordenó a los economistas a mantener un prudente bajo perfil. No quieren alterar la rudimentaria paz cambiaria ganada tras la imposición del "cepo light".

Pero hay algo cierto. Varios integrantes de ese equipo de asesores vienen planteando distintos escenarios económicos, de acuerdo a cómo sea el final del mandato de Mauricio Macri.

La cuestión, en todo caso, refiere a las herramientas con las que podrían contar "Los Fernández" para cumplir con el planteo realizado por Cristina K. en Misiones, en caso de que la fórmula vuelva a ser la más votada el 27 de octubre y asuma 44 días después.

Lo que sí parece muy claro es que si Alberto F. se convierte en jefe de Estado y, como puede presumirse, se ve obligado a mantener un cierto orden de las cuentas públicas para tratar de ganar confianza, intentará cerrar los números mediante medidas que no afecten a la parte de la sociedad más castigada por la crisis.

De hecho, Fernández reforzó, a su regreso de Europa, la idea de un acuerdo de precios y salarios firmado alrededor de una misma mesa entre los empresarios líderes y la CGT. Un pacto que debería tener una vigencia mínima de 180 días, un plazo que el candidato dice necesitar para "parar la pelota".

 

¿Un intento para ganar tiempo e intentar dominar la crisis?

 

Cerca de Alberto F. aseguran que no se trata sólo de eso; ya que sería un objetivo muy modesto como para arrancar un gobierno. Los asesores piensan en una batería de medidas, todas tendientes a reforzar la confianza y mejorar el clima del mercado interno, muy golpeado por la pérdida del poder adquisitivo de los salarios.

En las grandes empresas especulan por dónde podrían venir esas medidas, que encajen con la consigna de Cristina Kirchner: que los que más tienen sean solidarios con los sectores de la sociedad más postergados.

La iniciativa que, por lejos, se lleva todos los premios tiene que ver con las retenciones. Los "derechos de exportación" fueron aumentados por Macri pero han quedado desactualizados, tras la última devaluación. El componente de $4 fijos fue pensado para un dólar de $40.

En su encuentro con la "mesa de enlace", Alberto F. se mostró amable y prometió que las viejas peleas eran cosas del pasado. Está claro -y así lo demuestra en cada aparición pública- que el candidato piensa sus primeros pasos en la Casa Rosada respaldado en un fuerte y contenedor acuerdo con las fuerzas públicas, ya sea empresarias o sindicales.

No pasa por pelear. Pero Fernández fue transparente a la salida de aquel encuentro con los ruralistas: no podía prometer algo que no sucederá. Las retenciones continuarán. Y lo más probable es que se mantengan... Y reforzadas.

Las retenciones se convirtieron, otra vez, en una panacea para la AFIP. Se trata del único ingreso del ente recaudador que le va ganando a la inflación. Es decir, no es nada fácil prescindir de esa entrada, mientras el resto de la economía no hace más que caer.

En un mandato de "Los Fernández" -creen en el "círculo rojo"- también habría que esperar un ajuste en "Bienes Personales", un gravamen que ha quedado laxo en los últimos años, de acuerdo a la creencia de algunos economistas que asesoran al candidato.

No lo dirán (todavía) en público. Pero el argumento, aquí también, es que ese impuesto ya se quedó corto. Y que hay espacio para hacerlo "más progresivo".

Hoy en día, los parámetros de "Bienes Personales" exime a quien sea dueño de bienes por un valor de hasta $3 millones. Y obliga a pagar $7.500 más una alícuota del 0,5% sobre el excedente de $3 millones si el valor total de bienes se ubica entre los $3 millones y los $18 millones.

Finalmente en aquellos casos cuyo valor total de los bienes que exceden el mínimo no imponible supera los $18 millones pagarán $82.500, más una alícuota de 0,75% sobre el excedente de $18 millones.

"Hay espacio para hacerlo un poco más duro", afirma la fuente que, insiste en que no hay ninguna decisión tomada, y que será algo para evaluar recién cuando asuma la nueva administración.

 

¿La lupa sobre los blanqueadores?

 

A inicios de la administración Macri, en plena "luna de miel" con la ciudadanía y los mercados, el Gobierno lanzó el blanqueo de capitales. Tuvo un resultado histórico por lo extraordinario. En total se blanquearon u$s116.800 millones y 157.000 inmuebles.

Algunas de las cuentas y propiedades se encontraban en la Argentina, pero la gran mayoría se inscribieron desde el exterior.

Uno de los datos más relevantes de aquella operación tuvo que ver con la ampliación de la base impositiva. Es decir, quiénes comenzarían a pagar impuestos por esa exteriorización. La base de Bienes Personales saltó de u$s116.000 millones a u$s226.000 millones.

Lo mencionado más arriba: una de las alternativas que analizan cerca de Alberto F. pasa por hacer "más progresivo" el impuesto a los Bienes Personales. Con lo cual una parte de quienes blanquearon hace tres años podrían estar alcanzados por una modificación en ese gravamen.

En sintonía con este esquema, también hay quienes evalúan un endurecimiento en las penalidades, tanto a la evasión como al fraude. Aunque, hay que decirlo, se trata de un camino que en distintas oportunidades transitó la Argentina, sin demasiado éxito. O, al menos, sin éxito en el mediano y largo plazo.

Por último, hay una cuestión que seguramente sucederá, y que provocará -al menos en un principio- en un ahorro para el Estado. Se trata de la segura reestructuración de la deuda pública emitida bajo ley argentina. Es un pasivo que seguramente se reestructurará sin temor a que sea aprovechada por el vuelo de los fondos buitres. Esta es la principal diferencia con la deuda emitida bajo jurisdicción extranjera.

Todas estas alternativas tomarán forma después del 27 de octubre, si el resultado se parece al registrado en las Primarias, claro.

Hay dos cosas que se pueden asegurar a esta hora: que el avance del calendario es implacable. Lo mismo puede afirmarse respecto de la manera en que Cristina Kirchner le "marcó la cancha" a Alberto F., el último fin de semana desde Misiones.

Compartir

Notas Relacionadas

Comentarios