POLITICA

10 de agosto de 2019

Milani fue absuelto por un tribunal en La Rioja y recuperó la libertad

Absuelven a Milani en el juicio por delitos de lesa humanidad

LA RIOJA.- El exjefe del Ejército de Cristina Kirchner César Milani fue absuelto en el juicio por delitos de lesa humanidad que llevó adelante el Tribunal Oral Federal de La Rioja. Quedó en libertad ayer mismo, después de la lectura del veredicto, que sorprendió a militantes de organizaciones de derechos humanos que esperaban en la calle.

El veredicto fue leído por el presidente del tribunal, Julián Falcucci, alrededor de las 16.30, después de varias postergaciones, ya que la primera citación fue para las 13. Los otros dos jueces son Jaime Díaz Gavier y Enrique Lilljedahl.

El fallo -cuyos fundamentos se darán el 9 de setiembre- fue en disidencia para la participación del militar en un secuestro y unánime en el caso de traslado y hostigamiento y en el de asociación ilícita.

Milani saludó a sus abogados y rompió en llanto al abrazarse con Mariana Barbitta, una de las abogadas defensoras. Minutos antes, el exjefe del Ejército lucía nervioso. Masticaba vehemente un caramelo y golpeaba con los dedos en el escritorio. Cuando el tribunal empezó a sesionar, su rostro reflejaba tensión y no movió un músculo hasta que llegaron a su parte en la lectura.

A Milani se lo acusaba de participar en los secuestros y torturas en perjuicio de Pedro Olivera (fallecido en 1999) y su hijo, Ramón, en 1977, cuando era un subteniente y prestaba servicios en el Batallón de Ingenieros en Construcciones 141. En ese hecho, los tres imputados fueron absueltos: también el teniente primero Alberto Solano Santacroce y el exjuez federal Roberto Catalán.

Hubo reacciones en la sala tras la lectura de la absolución de Milani, al grito de "asesino" y "cobarde". Separados por un biombo de acrílico y una fila de gendarmes, los familiares de los imputados aplaudían y uno de los hijos de Milani realizó algunas señas obscenas a los representantes de las querellas.

En fuentes judiciales se comentaba ayer que uno de los jueces, Díaz Gavier, está preparando su desembarco en la política, a tal punto que se barajó la posibilidad de que integrara la lista del Frente de Todos en estas elecciones. Incluso, en febrero de 2017 comparó al gobierno de Macri con la dictadura, al señalar en una entrevista que "desgraciadamente, encuentro algún tipo de similitud en el proyecto económico y político de aquel período [la dictadura militar] con el actual".

El mes próximo comenzará en Tucumán la instancia oral por la desaparición del soldado Alberto Ledo y aún no se fijó fecha para el juicio por enriquecimiento ilícito.

 

"No me van a quebrar"

 

Por la mañana, Milani -quien asistió a todas las audiencias en La Rioja con su uniforme militar- dio su alegato, antes del veredicto. " Estoy de pie, no me van a quebrar", dijo. Reiteró su inocencia e insistió en que es víctima de una "campaña política, mediática y judicial".

"Mi injusta y arbitraria detención es también un castigo al Ejército, privándolo de una reconciliación con el pueblo argentino. Con estas acusaciones e injurias se ha pretendido ahogar el intento de lograr una fuerza que defienda los intereses populares", dijo. Reiteró que estaba "tranquilo" y "orgulloso" de vestir su uniforme. "Sigo creyendo en una patria justa y soberana, así como creo que todavía hay jueces justos y honorables. Espero un veredicto de absolución, con la esperanza de que se reivindiquen mi buen nombre y honor", agregó.

Defendió sus "convicciones nacionalistas" -afirmó que eran el sueño de los próceres y de Juan Perón- y lamentó que hoy el Ejército está "de rodillas, "lejos del pueblo y cumpliendo roles y objetivos de potencias extranjeras". Reivindicó su tarea frente a la fuerza junto a sus soldados y al pueblo.

La acusación argumentó que el 12 de marzo de 1977 en un operativo conjunto del Ejército, efectivos policiales y gendarmes, liderados por Milani, se secuestró a Pedro Olivera y se lo mantuvo detenido durante dos días en el Instituto de Rehabilitación Social. Se indicó que en ese centro clandestino de detención sufrió torturas para forzarlo a renunciar a su puesto en la municipalidad riojana. Durante el secuestro tuvo un accidente cerebrovascular y fue abandonado frente a su casa. Después de la liberación de Pedro, fue secuestrado su hijo Ramón en su oficina de la Dirección de Obras de Ingeniería municipal; estuvo 11 días preso en La Rioja y más de cuatro años en La Plata.

El proceso comenzó el 3 de mayo pasado y Milani, para poder participar, fue trasladado desde la Unidad 34 de Campo de Mayo al Regimiento de Infantería de Montaña N° 15, donde la Gendarmería lo trasladó al edificio de las audiencias.

El 17 de mayo, cuando declaró ante el tribunal, ofreció su "solidaridad" a la familia Olivera. "Todo ese sufrimiento de la familia Olivera termina donde empieza el sufrimiento de la familia Milani, que injusta y arbitrariamente es acusado", dijo. Ese día leyó una afectuosa carta de Hebe de Bonafini.

 

 

 

 

Fuente: La Nacion

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