Si, como dijo Carol Hanisch, lo personal es político, uno de los puntos clave de campaña para terminar con la desigualdad de género debería fijarse en lo que sucede en los hogares.

Y de ahí, tratar de explicar todo lo demás. Un reciente informe de ClosinGap, grupo dedicado a analizar el coste que tiene para la economía española la persistencia de una desigualdad entre hombres y mujeres, ha analizado la brecha de género en el ocio para revelar unos datos que poco sorprenderán a las mujeres españolas: las mujeres disponen de una hora y treinta y siete minutos diarios menos que los hombres para el tiempo libre. Esta desigualdad, apunta el estudio, no está relacionada con causas biológicas de ningún tipo –ni prefieren cuidar más, ni prefieren salir menos– sino con los roles de género todavía persistentes en nuestra sociedad.

Para entender mejor por qué las mujeres disfrutan menos del ocio cabe señalar en qué gastan ese preciado tiempo. Como apunta otro informe de la OCDE y la última encuesta de Empleo del Tiempo del INE, las mujeres dedican un promedio de dos horas más que los hombres al hogar y la familia. El cuidado de los familiares –ya sean niños, ancianos o maridos que dicen que “ellos ayudan mucho en casa”– es la única actividad diferencial en la que las mujeres ocupan más tiempo que los hombres. En este sentido, las peor paradas de la brecha del ocio son las madres: la falta de conciliación junto con la ausencia de tiempo “sin hijos” en comparación con los padres provoca que el tiempo para ellas sea casi inexistente o de peor calidad.

Uno de los datos más preocupantes del informe de ClosinGap es la diferencia de tiempo dedicado a actividades deportivas: las mujeres dedican menos tiempo al día a practicar deporte, lo que significa que hay mayor sedentarismo, afectando de forma directa a nuestra salud.

 

No es solo hacer, sino organizar: la carga mental y la brecha de género

 

De modo que como bien apunta el informe, para entender por qué las mujeres gastan menos tiempo fuera de casa, hay que echar un vistazo a lo que sucede en los hogares. Como bien explicaba la ilustradora francesa Emma Clit a través de su cómic ‘Me lo podías haber pedido’, existe una carga mental que recae sobre las mujeres en el terreno de lo doméstico que provoca que no solo se encarguen de la mayoría de las tareas del hogar, sino también de su organización. En una serie de viñetas, la ilustradora explicaba cómo las mujeres tienden a convertirse en las managers de la casa organizando todas las tareas (desde qué se va a cenar esta noche para comprar los productos necesarios hasta ver qué productos de limpieza o de higiene están a punto de acabarse) y los hombres se convierten en los subordinados que acatan órdenes y “ayudan” a la encargada. De esta forma, cuando una tarea no se ha realizado, el hombre responde que “nadie se lo había pedido”, como si el funcionamiento del hogar fuese más responsabilidad de ella que de él.

Esta carga mental también afecta al tiempo libre de las mujeres si en este tiempo no están completamente desconectadas de las tareas del hogar, bien sea porque quieren llegar antes a casa para ocuparse de la cena o porque tienen que pasar por un comercio a hacer un recado de última hora. Como apuntaba la ilustradora Emma Clit en su cómic, la correcta repartición de las tareas domésticas liberaría a las mujeres de esa carga y, para ello, la solución es, por parte de las mujeres, aprender a delegar y, por parte de los hombres, asumir más responsabilidades.

 

Una brecha que afecta a la economía española

 

Tal y como apunta el informe de ClosinGap, esta brecha no solo afecta a la salud de las mujeres, sino a la economía española: el coste de la brecha de género en el ocio supera los 100.000 millones de euros, lo que equivaldría al 8,9% del PIB de 2017. Las mujeres no solo consumen menos en ocio (entradas para conciertos, festivales de música, libros o restaurantes) sino que el 96% de las personas que piden reducción de jornada para el cuidado de familiares seguimos siendo mujeres y el motivo principal sigue estando relacionado con el desigual reparto de las tareas del hogar.

 

El síndrome de la mujer agotada

 

La acumulación de tareas y poder disfrutar más del tiempo del ocio, desde el Centro Clínico de Psicología Area Humana daban una serie de consejos para todas aquellas mujeres que ellos describían con el “síndrome de la mujer agotada”. El primero de ellos es un proceso de deconstrucción, en el que recomiendan reflexionar sobre los roles y normas de género que las mujeres se aplican en el hogar y hacerse preguntas al respecto como “¿asumo esta responsabilidad, como hacer la cena, solo por ser mujer?”. Junto a esto, recomiendan también una revisión de ideas y creencias asentadas en la sociedad que, sin embargo, pueden estar perjudicanto. También recomiendan que se replanteen la forma de afrontar las conversaciones en torno a las tareas domésticas, como la rumiación y la preocupación, y apostar por un afrontamiento más activo de los problemas. Y, por último, apuntan a la necesidad de una comunicación asertiva en los hogares, que dé valor a la empatía, para que la colaboración y el consenso se convierta en la forma de gestionar las necesidades en el ámbito de lo privado.

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