Tras ganar levantar por duodécima vez la Copa de los Mosqueteros, el tenista reflexionó sobre el éxito, la vanidad y la superación personal

Un día después de haber levantado por duodécima vez la Copa de los Mosqueteros, el español Rafael Nadal reflexionó sobre el éxito, la vanidad y la superación personal que le ha llevado a ser uno de los mejores tenistas de todos los tiempos.

El tenista contó que no suele leer lo que los medios de comunicación publican de él.

"Ni cuando las cosas van mal ni cuando van muy bien", detalló en una entrevista con Reuters. "Más que lo que puedan decir, lo que me produce satisfacción es lo que yo hice", explica pero aclara: "El reconocimiento es una de las cosas más bonitas que uno puede tener".

Nadal reveló también cómo logró evitar ser vanidoso en medio de una carrera tan exitosa. "Tuve gente alrededor toda mi vida que ha tenido la dedicación y me transmitió una educación adecuada para evitarlo. Por suerte, yo también he sido lo suficientemente humilde o respetuoso para escuchar y hacer caso a las personas que me rodeaban", dijo.

Y aseguró que la humildad es lo que le permitió ganar 12 veces Roland Garros. "Lo necesario es capacidad de trabajo y dedicación", remarcó.

Afirmó que vive el éxito "con normalidad" y reveló el secreto que lo mantiene entre los mejores tenistas del mundo. "Una de las claves de poder seguir estando donde estoy es no tener grandes picos de felicidad. Ni de sentirme demasiado, ni de sentirme demasiado poco cuando las cosas no van de la manera que me gustaría. Creo que mi estado emocional es estable y eso me ayuda a poder enfocar mi vida y mi carrera profesional de una manera coherente y tranquila", sostuvo.

"Lo que me ayuda es la educación que he recibido de pequeño y los ejemplos de personas que me rodean", manifestó.

Y recalcó que "al final el éxito personal es mucho más potente que el éxito profesional".

"El éxito personal es tener la capacidad de sobreponerse a momentos complicados, tener perseverancia cuando se hace difícil tenerla y tener ilusión y pasión cuando lo más sencillo sería dejar de tenerla. Roland Garros me llena de satisfacción, claro que sí, pero mi gran satisfacción es haber tenido estas últimas cinco semanas la voluntad de tener un cambio de actitud y valorar las pequeñas mejoras. Y lo hice gracias a la ayuda de mi equipo", señaló.

Luego recordó su peor momento: "Fue 2005, cuando me diagnosticaron la lesión del pie y me dicen que quizá no podría volver a jugar al tenis al nivel que lo había hecho hasta el momento".

Pero remarcó que siempre tuvo fotaleza. "Por eso conseguí lo que conseguí", dijo. "Pero evidentemente, salir de momentos difíciles a uno lo hace fuerte y lo ayuda de cara al futuro a ver las cosas con una ilusión y una perspectiva más positiva", razonó.

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