Así se vivió la reelección de Juan Manzur en Casa de Gobierno y en las calles donde el festejo se extendió hasta pasada la medianoche.

Pasadas las 20 en el Salón Blanco de Casa de Gobierno reinaba una atmósfera expectante. La sala estaba colmada de periodistas locales y foráneos, funcionarios y militantes. Muchas conversaciones, bastantes especulaciones, algunos vaticinios, pero ningún dato concreto que se pueda traducir en alegría o descontento. Un grupo de periodistas esperaban sentados al borde de la tarima y en primera fila, a la vanguardia, una troupe de paquitas manzuristas de la tercera edad, preguntaba a quien se les cruzaba si había alguna estadística o cifra oficial. Pero nada, a esa altura de la jornada no había indicios que adelantaran ni el triunfo ni la derrota. La primera señal la daría minutos después el propio Juan Manzur al entrar a Casa de Gobierno. La llegada no fue estruendosa. No llegó secundado por un gran séquito ni en medio de un fuerte operativo de seguridad. Entró, como se dice en el barrio, como Juan por su casa. Se detuvo en el camino un instante para saludar y agradecer al subjefe de policía José Rolando Gómez, uno de los responsables de la seguridad de los comicios. Y siguió. En la cara y en la sonrisa, amplia y luminosa, tenía pintada la victoria.

Alrededor de las 22, cuando los periodistas se arremolinaron en torno a la tarima donde se apostaron Juan Manzur, Osvaldo Jaldo y Mario Leito (candidatos a gobernador, a vice y a intendente de la capital respectivamente), nadie esperaba una definición tan contundente. Las cabezas inclinadas sobre los celulares habían seguido el minuto a minuto del conteo de votos. La diferencia marcaba una brecha categórica entre el primero y segundo, más del 72% de los votos a favor, pero eran menos del 5% la cantidad de mesas escrutadas.  El mensaje mostró a un Manzur exultante: "Quiero decirles que a esta hora ya hay una tendencia irreversible en la provincia de Tucumán…La fórmula del peronismo, Juan Manzur y Osvaldo Jaldo, se está imponiendo en toda la provincia". Y el mensaje trascendió también las fronteras de la provincia: “Desde acá quiero mandarle un abrazo grande a la fórmula del peronismo a nivel nacional Alberto Fernández y Cristina Fernández". La foto de esa primera aparición en escena fue otro indicio: Manzur en el medio, a su izquierda Osvaldo Jaldo y a la derecha Mario Leito. Como el árbitro que decreta el triunfo de un boxeador arriba del ring, Manzur levanta en alto la mano de Jaldo. Leito alza la suya, solo.

Hubo aplausos efusivos y algunos gritos que sonaron más a una celebración tranquilizadora que a una algarabía efervescente. Lo que siguió en el Salón Blanco del palacio gubernamental fueron rostros distendidos y sonrisas, como las que esbozaban funcionarios como la ministra de Salud, Rossana Chahla, y el ministro de Desarrollo Social, Gabriel Yedlin. La segunda aparición de Juan Manzur, una hora más tarde, fue sólo para confirmar lo que ya había dicho. La victoria era categórica y definitiva.

Afuera, en la Plaza Independencia, los militantes se agrupaban frente al escenario montado frente a Casa de Gobierno, con la agrupación La Gloriosa a la vanguardia alzando en alto las banderas. En la esquina de San Martín y 25 de Mayo, los seguidores del candidato a legislador Luciano Chincarini lanzaban votos al aire y un grupo de changuitos los emulaban divertidos. La fiesta no era multitudinaria, pero era popular y auténticamente peronista. Desde el escenario, el animador agitaba y contagiaba a los que bailaban en la calle. La celebración se animaría todavía más minutos después al ritmo de la cumbia con los Avelinos 3G, la banda de sonido de los festejos más tucumanos. Desde el balcón del palacio gubernamental acompañaban con palmas. Los primeros minutos del lunes los encontrarían a pleno baile.

“Muchas gracias compañeros, muchas gracias por el aguante, muchas gracias por venir. Vamos a darle un aplauso al peronismo que acaba de ganar, acabamos de ganar las elecciones. Un agradecimiento grande a la totalidad de la dirigencia”, fueron las primeras palabras de Juan Manzur desde arriba del escenario minutos después, ante decenas de personas que no parecían dispuestas a abandonar las calles ni los festejos. Entonces, con el triunfo en el bolsillo y una sonrisa plena en el rostro se despidió, aunque sepa que no se irá: “Vuelvan a sus casas con alegría, con entusiasmo, con esperanza, el peronismo de la mano de Juan Manzur y Osvaldo Jaldo sigue gobernando Tucumán. Vuelvan a sus casas, con tranquilidad, con prudencia, con serenidad”.

 

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