Diego Lagomarsino no tiene paz. El exempleado de la UFI Amia es uno de los imputados en el caso donde se investiga un supuesto asesinato al fiscal Alberto Nisman, que ha vuelo a estar en el centro de la escena durante la semana pasada por la divulgación de material nuevo. Ante esta situación, no dudó en mostrar su malestar.

“Sube el pan a $100 y sacan a Nisman”, manifestó, aludiendo sobre una supuesta campaña donde se utiliza el caso mediaticamente con el fin de correr de la escena la crísis económica por la que atraviesa el país. Y, sobre el material en cuestión, opinó:  “Lo de Berni no suma nada. Berni declaro en febrero de 2015 y dijo que habló con Cristina”.

Por eso, desestimó completamente las sospechas que recaían sobre la conversación entre Sergio Berni y la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner luego del hecho. “Es lógico que el secretario de Seguridad hable con la presidenta por una situación así. Lo ilógico sería que no hable o que hable antes”, consideró.

Actualmente, Lagomarsino, lleva una tobillera electrónica con GPS por orden del juez que investiga la causa, Julián Ercolini, luego de una resolución tomada en el año 2017. “Hace cuatro años no voy de vacaciones tranquilo. Hace un año y medio no puedo moverme y antes lo hacía con Gendarmería custodiando”, manifestó.

Además, también se mostró muy molesto y preocupado por su situación actual, lo que le genera inconvenientes en su vida diaria. “No puedo estar a más de 100 kilómetros de mi casa. Mi mujer es del interior y viaja con mis hijos a ver a su familia en la ruta. Que no le pase nada a los chicos porque exploto”, avisó.

Por otro lado, expresó su malestar por estar considerado como uno de los sospechosos de ser el autor del supuesto crimen del fiscal Nisman. “Que digan que soy un asesino me revuelve las tripas. Yo no pienso en mí solo. Pienso en mis viejos y mis hijos”, confesó el exempleado de la UFI Amia.

Actualmente, Lagomarsino se encuentra  imputado como “partícipe necesario” en el supuesto homicidio del fiscal federal, que investigaba el atentado a la AMIA. Sin embargo, su situación es de las más complicadas, ya que está considerado como una de las últimas personas que vio a Nisman antes de su muerte y el disparo salió desde un arma registrada a su nombre. 

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