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19 de febrero de 2019

Murió Karl Lagerfeld, ícono de la moda y director de Chanel

El diseñador alemán Karl Lagerfeld, conocido por haber dirigido las creaciones de la firma francesa Chanel desde 1983. O el heredero de Coco Chanel murió a los 85 años.

Lagerfeld se encontraba delicado de salud, hospitalizado en un centro de parisino, aunque allegados señalaron que había registrado una ligera mejoría antes de su fallecimiento.

La salud de Lagerfeld se había degradado en los últimos meses, al punto que el 23 de enero ya no apareció, como era habitual, en el último desfile de alta costura que firmó para Chanel, celebrado en el Gran Palais de París.

Entonces, la empresa de alta costura emitió un comunicado en el que señalaba que el diseñador se había sentido fatigado. En su lugar cerró el desfile Virginie Viard, directora de Chanel y mano derecha de Lagerfeld.

Pero en ése y otros encuentros sociales el mundo notó la ausencia de Lagerfeld, siempre escondido tras sus anteojos oscuros, con su eterna melena canosa, lo que disparó rumores sobre su estado de salud.

Si bien este influyente ícono de la moda nunca había querido revelar su edad, se baraja que su fecha de nacimiento fue el 10 de septiembre de 1933, en Hamburgo, Alemania.

En los años 50, ya instalado en la capital francesa, comenzó a abrirse un espacio propio entre las leyendas de la moda, gracias a su estilo propio e inconfundible. En esto fue clave su carrera, tanto como asistente de Pierre Balmain, en 1955, como su trabajo junto a Jean Patou y para la casa de modas Chloé.

También trabajó en la exclusiva casa italiana Fendi, que en 1965 lo convirtió en su director artístico. Fue recién en 1983 cuando se unió a la firma Chanel, año en que comenzó a dirigir la compañía.

Vestido siempre con traje negro, la mayoría de las veces con una camisa blanca distinguida por un alzacuellos, su acento alemán no le impidió convertirse en un personaje mediático en Francia, habitué de los programas de televisión y también de numerosas campañas humanitarias.

En un martes soleado de invierno parisino, el diseñador alemán Karl Lagerfeld murió envuelto en el misterio que había rodeado su fantástica vida. Tenía 85 años y el alma de un genio juvenil.

Mundano, misterioso, íntimo amigo de la princesa Carolina de Mónaco, con una gran colección de arte en su petit hotel de la Rive Gauche, Karl creó para Chanel, recreó su propia marca, hizo fotos para Vogue y diseñó. Se peleó y se reconcilió con su musa, la modelo Inés de la Fresange.

Su cuerpo se transformó después de una feroz dieta: parecía Mozart. Con su coleta blanca empolvada, sus espesos cuellos imperiales, trajes oscuros con pantalones bombín, sus guantes negros con los dedos al aire, sus anteojos negros colgados de la nariz para mirar y no ser observado. Un personaje de ópera, un Luis XV del siglo XXI. Caminaba lentamente y recorría a pie el boulevard St Germain , con un “stop” en el Café Flore, donde todos lo saludaban al atardecer. ¿La delgadez?. Un culto.

Millonario, soltero, discreto, su gran heredera virtual será Choupette, su gata birmana que adoraba. Hasta tiene una cuenta de banco a su nombre. Las modelos Claudia Schiffer, Ana Mouglalis, Inés de la Fressange, Kristen Stewart, Kaia Gerber, la hija de Cindy Crawford, o Cara Delevingne- todas sus musas, diferentes generaciones- lo lloran. El gobierno francés lo honra.

“La maldad es excusable si es espiritual. Si es gratuita,  es imperdonable”; "Yo amo saber todo. Estar informado. Soy una especie de portera universal, no un intelectual” ,repetía con humor. A sus definiciones las llamaba “Karlismos”.

Lagerfeld fue internado el lunes por la noche en el Hospital Americano de Paris. Nadie sabe la causa de su muerte. El Papa de la moda se fue sin entierro. “Mejor morir” repetía, sin saber que su fin estaba próximo. Se ha ido el creador más conocido del mundo, déspota y genial, sensible y caprichoso autoritario. Unico y fulgurante.

 

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