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19 de febrero de 2019

La nena de 11 meses arrollada por un ómnibus sin frenos está muy delicada

Un colectivo de la línea 132, que conecta a San Miguel de Tucumán con Los Nogales, perdió el control después de haber recogido pasajeros en una parada de avenida República de Siria.

Antes del cruce con calle Emilio Castelar, el vehículo se desvió, chocó con un árbol y se llevó puesto el costado de una carpa de venta ambulante que estaba en la vereda, y causó heridas a Daiana Mamaní y a su hija de 11 meses, Luana Geraldine. El accidente ocurrió minutos antes de las 9. El conductor dijo que fallaron los frenos. La niña permanece bajo observación en el Hospital de Niños, mientras que a la madre le dieron de alta en el Hospital Padilla.

Brian Brandán, padre de la bebé, dijo que él, Daiana y sus dos hijas viven en la carpa. “Hace dos meses que estábamos ahí. Yo no conseguía trabajo, así que pusimos ese puesto de sandías que al menos nos da de comer; ahora me había conseguido un laburito de albañil; me estaba por ir a trabajar y ella se quedaba atendiendo ahí”, contó.

“Yo estaba sentado en la cama y de repente sentí un ruido: el colectivo arrasó con la cama y con ellas”, siguió. “Lo único que alcancé a hacer yo fue alzar a la bebé y correr para la calle hasta que un auto me ha subido y me llevó hasta el hospital”.

El vehículo quedó atascado en una zanja, y las pertenencias de la pareja, esparcidas por doquier.

“A la niña le salía sangre por la nariz y por la boca”, dijo Juan Gallardo, compañero de trabajo de Brian, quien estaba en la escena cuando ocurrió el accidente. “Yo había venido a buscarlo a él”, explicó. “El colectivo perdió el control, tocó el árbol, viene por acá y volantea para donde estaban la niña con la madre y les da en la cabeza. Decí que no dobló un poquito más, si no les pasaba por encima”.

Mientras Brian llevaba a la bebé hasta el hospital Avellaneda, Daiana yacía en el suelo. “Ella estaba tirada acá, ensangrentada. Pasó una ambulancia que no la quiso levantar; pero la gente la paró e hizo que la levante”, aseguró Juan.

Luana ingresó de urgencia al hospital Avellaneda con su padre, mientras que la madre era trasladada hasta el hospital Padilla.

El subdirector médico del hospital de niños, Cristian Villalonga, contó que “a nosotros nos piden la derivación desde el hospital Avellaneda, y nos la derivan (a Luana) con un diagnóstico de qué es lo que tenía, para continuar el tratamiento acá”.

La bebé fue diagnosticada con politraumatismos, con traumas graves en el cráneo y el tórax. “Al ingresar al hospital se estabilizó a la paciente y se realizaron los estudios complementarios por imágenes. Posteriormente, pasó a la unidad de cuidados intensivos pediátricos, donde permanece con asistencia respiratoria mecánica”, añadió.

“Mi otra hija, de tres años, estaba durmiendo para el otro lado, así que no le pasó nada; ella y yo estamos bien”, declaró Brian, ya en el hospital de niños. “A la mamá ya le dieron el alta; está bien, dentro de todo”, aseguró con una pizca de alivio. Además, está seguro de que “la chiquita estaría muerta si se quedaba ahí tirada”.

“Firmé para que le hagan el catéter, así veamos la evolución del cerebro, y si se hincha”, agregó. “Cuando terminen eso, me van a decir cómo está; pero hay que esperar”.

Sobre el conductor del colectivo, Brian dijo que “no sabría decir qué pasó”.

 

De vuelta en la escena

 

“El colectivo venía lleno. Los cuatro heridos fueron trasladados al Avellaneda, pero el seguro de la empresa los está llevando al Sanatorio Central”, aseguró Daniel Rivadeneira, inspector de líneas que permaneció en la escena hasta que el vehículo fue remolcado. Según fuentes policiales, ninguno de los lesionados revestía gravedad.

“El chofer dijo que se había detenido en una parada a 100 metros de acá, en el puente. Se bajaron los pasajeros y cuando quiso frenar porque el semáforo estaba en rojo, sintió un reventón y, para no chocar los autos estacionados, trató de dirigir el colectivo adonde no fuera a chocar”, detalló.

Rivadeneira dijo que el chofer, Benjamín Moyano, no tenía lesión alguna, y que dijo que se había averiado una parte del sistema de frenos del vehículo. “Los frenos son de aire; se reventó un pulmón y el colectivo quedó sin frenos. Eso es lo que aprecia el conductor, pero podría haber sido que se haya cortado una manguera”.

“Es una falla mecánica, pero no es común que esto pase. Cuando se revienta un pulmón o se pincha una manguera, el colectivo tarda dos minutos aproximadamente en bloquearse (se frena). Él estaba tan encima que el coche no se llegó a bloquear y se desvió para acá”, señaló.

Otro colectivo, de la línea 1, llegó horas después para ayudar a sacar al primero del lugar en que había caído. “Criminalística ya autorizó a que lo retiremos, ahora lo llevamos a la comisaría 5°.

El colectivo es secuestrado para hacer pericias, a ver si pasó lo que apreció el chofer”, concluyó. Fuentes policiales dijeron que el conductor fue sometido a un examen de alcoholemia y toxicológico.

Arriba, el colectivo estancado en la zanja de Emilio Castelar y avenida Siria. Abajo, la cama en la que dormían Daiana y su hija de 11 meses cuando ocurrió el accidente.

 

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