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LO QUE NOS DEJO SAN VALENTIN

16 de febrero de 2019

La pareja te cambia el cerebro y la personalidad, elígela bien

Richard Gere y Julia Robert/ Pretty woman

Enamorarse llamamos a este curioso fenómeno por el cual dos personas se olvidan del mundo, viven obsesionadas pensando únicamente el uno en el otro, dudan inseguros destrozando margaritas "me quiere, no me quiere" y con el pulso siempre acelerado pasan de la euforia a la depresión en décimas de segundos.

Por menos, acabarían muchos en urgencias, pero a los enamorados no les importan estos síntomas, están felices -pero que muy felices- de sentirse así. El éxito del negocio del santo es innegable, pero no surge de la nada, durante todo el año cuenta con equipos de científicos a lo largo del planeta cuya misión es estudiar con detalle el milagro del amor que consigue que nuestra especie se perpetúe. Estos son algunos de sus hallazgos.

El amor cambia la personalidad Si está enamorado y piensa que va a seguir siendo el mismo, pero en su versión mejorada, es mejor que sepa enseguida que se equivoca. De hecho, si se dispone a convivir con su ser amado cambiará su personalidad -para bien y para mal- en los próximos dos años. Así lo afirma el psicólogo Justin Lavner que lidera un estudio en la Universidad de Giorgia para averiguar cómo nos transforma la convivencia y el matrimonio. Los primeros años de vida en pareja son cruciales para estos cambios personales y marcan el destino de la relación ya que las parejas se ajustan a sus nuevos roles. Es fácil de entender, si usted en plena euforia amorosa, decide lavar los platos desde el principio ¿quién tiene más posibilidades de convertirse en el que lava los platos siempre?. Afirmativo, será usted. A los investigadores les interesaba saber qué efectos produce este "ajuste de vida" en cincos rasgos importantes de la personalidad: 1. Extroversión, la tendencia a relacionarse con los demás 2. Apertura a nuevas experiencias 3. Conciencia, si es usted de fiar 4. Afabilidad, si es compasivo y amable 5. Neuroticismo, término psicológico que define la estabilidad emocional. Los resultados parecen algo descorazonadores a primera vista, tanto los hombres como las mujeres se muestran menos extrovertidos, afables y con menor tendencia a la apertura. No se desanime porque también hay aspectos positivos. Los hombres se vuelven más responsables y fiables y ellas mejoran en estabilidad emocional, están más tranquilas y menos ansiosas. Además, su pareja no sólo le influirá a nivel afectivo, también puede desempeñar un papel determinante en su carrera profesional, según el Dr. Joshua Jackson, profesor en la Universidad de Washington, que estudió esta influencia en más de cinco mil casados. Tener un cónyuge con un grado elevado de responsabilidad contribuye al propio éxito en el trabajo porque confiará en que el otro estará allí para apoyarle y le ayudará a mantener la calma, lo que repercute en la eficacia de la tarea. El amor le cambia el cerebro¿Cómo se explica que, a pesar de los riegos para la personalidad y de la actual moda de las relaciones líquidas de usar y tirar, la empresa de San Valentín goce de buena salud? La respuesta está en el cerebro pues dispone de "cuatro módulos de amor especializados" distribuidos en ambos hemisferios, según un experimento de A. Bartels y S. Zeki del Colegio Universitario de Londres, que se activan, en presencia del amado y, también, con su recuerdo. El efecto de la activación de estas zonas se corresponde con el provocado por drogas como la cocaína (por eso cuando amamos estamos un poquito "colgados"). La corteza cingulada (el cerebro social) reconoce los sentimientos propios y del otro. La ínsula, el centro de conexión entre el sistema límbico (emocional) y el precortex (racional) se activa mucho más cuando hay alguien atractivo para nosotros en el horizonte. Ésta recoge información de los sentidos y, curiosamente, de la región abdominal, por lo que parece que las mariposas no están en el estómago sino en la tripa. Cuando hay excitación sexual se activan también zonas asociadas al hipotálamo (el área cerebral que hace que después de la tempestad llegue la calma) que se hallan inactivas en el amor. Como ve el cerebro separa el amor del sexo. El efecto positivo de todo esto es que los sentimientos amorosos inactivan las regiones cerebrales de las emociones negativas como el miedo, la tristeza y la ira. El lóbulo frontal derecho que está muy activado en caso de depresión con el amor se encuentra paralizado. La relación de pareja es también una cuestión de hormonas, la oxitocina "la hormona del abrazo" y la vasopresina que inducen euforia se superponen con las áreas de dopamina. Este circuito es la base neurológica del amor y la fidelidad. La persona elegida por usted (o sería mejor decir por su vasopresina) se asociará con placer por la activación en paralelo de los circuitos de dopamina, encargada de la sensación de recompensa. Por eso nos resulta tan irresistible nuestra pareja a pesar de las dificultades que conlleva el día a día, porque su amor en el cerebro es una droga muy adictiva, pero con saludables efectos secundarios.

 

La mejor versión del otro

 

Si su marido es un hombre abierto a los cambios conseguirá mantener encendida la llama del amor a pesar del desgaste de la convivencia. De la misma manera, las mujeres con mayor estabilidad emocional (pueden aceptar mejor que el matrimonio idealizado no se corresponda con el real) suministran una base de serenidad en la pareja ayudando a la satisfacción conyugal.

Sin embargo, el corazón tiene razones que la razón no entiende y en la elección de pareja coexisten aspectos inconscientes y neurológicos que nos condicionan. Mire a su pareja ¿le recuerda su conducta a alguien? Algunas teorías sostienen que nos enamoramos de personas que se parecen psicológicamente a algunos de nuestros padres o que son exactamente su contrario.

Además, la atracción física tiene una base neurológica. Los hemisferios cerebrales tienen pequeñas diferencias, llamadas "fluctuaciones asimétricas" que repercuten en la simetría corporal. Solemos elegir a personas con físicos más simétricos aunque nuestro ojo no sea consciente de ello.

Con estas limitaciones inconscientes y biológicas, las mejores formas de favorecer la relación de pareja son: 1. Cultive la apertura al cambio y la estabilidad emocional en usted de manera que contribuya a la satisfacción marital 2. Los cuatro centros del amor cerebrales se activan con el recuerdo amoroso, por eso, conviva siempre en su interior con "la mejor versión del otro" 3. Busque "micromomentos de conexión" con su pareja a lo largo del día para volver a sincronizarse cerebro con cerebro. Bastan unos minutos.

 

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