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MEDIOS

14 de febrero de 2019

Cambios en los derechos de autor en Europa: Google y Facebook deberán pagar por sus contenidos a los diarios

Bandera de la Unión Europea frente a la sede de la Comisión Europea

Después de arduas negociaciones, la Comisión Europea, los gobiernos del bloque y el Parlamento Europeo acordaron el texto de una nueva norma sobre Copyright.

La Unión Europea intenta proteger a sus medios de comunicación y a su industria cultural ante la potencia de los gigantes estadounidenses de internet. Las instituciones europeas llegaron en la madrugada de este jueves a un acuerdo para reformar la directiva europea sobre derechos de autor, casi 20 años después de su entrada en vigor. La norma había quedado anticuada porque a finales del siglo pasado, cuando se puso en marcha, no se tuvo en cuenta el crecimiento exponencial de los contenidos digitales.

Después de años de presión por parte de los editores de diarios europeos, de las industrias culturales, de los activistas de derechos digitales y sobre todo de las grandes plataformas de internet, se acordó el texto de una nueva norma que salió adelante tras una difícil negociación que consiguió llevar a un punto de acuerdo a las en principio alejadas posiciones de la Comisión Europea, los gobiernos del bloque y  el Parlamento Europeo.

La reforma intenta que los gigantes de internet paguen por el uso de los contenidos protegidos por derechos de autor. Por ejemplo, a Google le obligará a negociar y firmar acuerdos de licencia con los poseedores de copyright de cualquier contenido para que éste pueda ser publicado en Google News o YouTube.

Así, Google deberá compensar económicamente a los editores de diarios por difundir su contenido en Google News. En Europa sólo Alemania y España tienen una norma similar, que por ahora no ha tenido mucho éxito. También deberá pagar, por ejemplo, a las compañías discográficas o a los autores e intérpretes musicales, y vigilar que en sus plataformas no se compartan contenidos protegidos por derechos de autor.

El vicepresidente de la Comisión Europea, Andrus Ansip, celebró el acuerdo asegurando: “Los europeos tendremos finalmente unas normas de copyright modernas de acuerdo a la era digital y con beneficios para todos”. Sin embargo, los activistas de derechos digitales rechazan la nueva norma porque aseguran que abre la puerta a la censura.

Los grandes diarios europeos recibieron la noticia con satisfacción. El artículo 11 de la nueva norma les da el derecho a exigir a las grandes plataformas de internet —con Google y Facebook en el punto de mira— un acuerdo antes de poder publicar sus contenidos en Google News o en Facebook. Todos los contenidos de prensa estarán protegidos por ese copyright hasta dos años después de su primera publicación. Google dijo durante la negociación que no tiene ninguna intención de llegar a acuerdos con cada diario europeo, por lo que simplemente dejaría de difundir sus contenidos. La empresa amenaza con cerrar Google News en toda Europa, como ya hizo en España.

Los diarios más pequeños no parecen tan contentos con ese artículo, porque estiman que necesitan que sus contenidos se difundan lo máximo posible por internet, para que eso les genere tráfico de usuarios digitales, y porque temen que las plataformas de internet se nieguen a firmar acuerdos con ellos y se limiten a hacerlo sólo con los grandes diarios. A pesar de esas dudas, el eurodiputado responsable del texto, Axel Voss, dijo en la noche del miércoles que el acuerdo es “un paso enorme para los creativos europeos y para proteger la calidad del periodismo independiente”.

Los grandes diarios denuncian que desde hace años pierden ingresos en publicidad que van principalmente a gigantes como Google o Facebook, que se aprovechan de su trabajo al publicar gratuitamente sus contenidos. Alegan que esas empresas no invierten en periodismo pero reciben los beneficios —como ingresos publicitarios— de publicar los contenidos de otros. El acuerdo llega a un punto medio, por el que las plataformas de internet podrán todavía publicar gratuitamente “pequeños extractos” de las notas de los diarios, así como enlaces de los mismos, pero no los contenidos completos.

La parte normativa que afecta principalmente a YouTube —y a plataformas similares— es aún más polémica, porque los activistas de derechos digitales, representados principalmente en el Parlamento Europeo por la eurodiputada alemana Julia Reda, aseguran que puede hacer que esas plataformas verifiquen cada video que suben para comprobar si viola algún copyright. Eso haría, denuncian, que se produzca una especie de censura previa. Esas empresas temen por su parte que se las pueda hacer legalmente responsables de violaciones a derechos de autor.

Reda dijo el miércoles en un comunicado que “requerir a esas plataformas que usen filtros no sólo llevará a que se bloqueen con más frecuencia contenidos legales sino que hará la vida más difícil a las pequeñas plataformas que no pueden permitirse invertir en software de filtrado de contenidos”, como hacen gigantes como YouTube. La norma, teniendo en cuenta en parte esas preocupaciones, excluye de su aplicación a las plataformas con menos de tres años, con menos de 10 millones de euros de ingresos anuales y con menos de cinco millones de usuarios.

En un comunicado conjunto, Google y Facebook dijeron que temen que la nueva normativa “dañará la innovación online y restringirá las libertades digitales en Europa”. El acuerdo debe ser ahora votado por el Parlamento Europeo y ratificado por los gobiernos del bloque, pero el pacto alcanzado anoche por las tres instituciones hace que salvo una sorpresa el texto tenga muy altas chances de entrar en vigor.

La tramitación de la norma, que la Comisión Europea lanzó a finales de 2016, ha sido un calvario para muchas personas involucradas en su negociación. Desde los mayores grupos de cabildeo de Bruselas —una ciudad donde se levanta una piedra y sale un abogado que representa a algún sector empresarial— hasta organizaciones de activistas a favor de la libertad en internet, pasando por los grandes diarios de Europa, todos han intentado influenciar a los legisladores. Algunos llegaron a recibir amenazas de muerte.

 

 

 

Fuente: Clarin

 

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