Para el BCRA, se detuvo la tendencia a la baja que mostraba el índice de precios. El dato de todo 2018 los impulsa a mantener firme el ajuste monetario

El dato de inflación de diciembre, que mostró una suba mensual del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del 2,6%, no sorprendió a la cúpula del Banco Central y hasta le dio un incentivo más para seguir adelante con un ajuste monetario que si bien logró domar al dólar, sigue asfixiando a la economía.

Además, por el efecto del ajuste tarifario y de los acuerdos salariales pendientes, desde la entidad consideran que en los próximos meses la inflación va a cortar con la leve tendencia a la baja que empezó en septiembre y se estancará en torno al 2,6%.

“El dato de diciembre fue bastante en línea con lo que esperábamos y el dato anual refleja el impacto de las dos corridas que hubo en el año”, reconoce una fuente del Banco Central. “Para nosotros es el momento de parar y decir: "La prioridad de este esquema que diseñamos es que eso no vuelva a ocurrir. Que no tengamos períodos de inestabilidad cambiaria como tuvimos en 2018’”, agrega la fuente desde Reconquista 266.

Si bien la nueva cúpula del BCRA evita dar cualquier pronóstico de inflación -"No queremos bajo ningún punto de vista parecernos al modelo de metas de inflación", justifican- para los próximos meses prevén que el IPC seguirá creciendo al mismo ritmo que en diciembre.

“Si bien vemos que la inflación venía bajando desde septiembre, por el reacomodamiento de precios regulados, más la actualización de paritarias, en los próximos meses estamos esperando que sean parecidos al número de diciembre”, sostienen desde el BCRA, y se refieren, al menos, a este trimestre.

 

El efecto de la política monetaria

 

Teniendo en cuenta el rezago que tiene la política monetaria en surtir efecto, en el Central ven que el nuevo esquema de metas está impactando en la inflación desde el punto de vista del tipo de cambio. “Hay una parte, la de los bienes transables, que siguen más al tipo de cambio. Y en esa parte se ve más fácil el efecto de la política monetaria, pero hay otros, con rezagos que tienen que actualizarse”, explican en el BCRA.

En el mercado, hay muchos que comparten la visión del BCRA, con una inflación en torno a los niveles actuales durante este trimestre. “Nuestras estimaciones preliminares marcan que la suba de precios se ubicará en torno al 2,5% en enero”, destaca la consultora Ecolatina y agrega: “es probable que la suba de precios se mantenga en torno al 2,5% entre febrero y abril ya que tendrán lugar los incrementos de servicios públicos más importantes, que sumarán presiones inflacionarias directas e indirectas”.

Para Ecolatina, la proyección para enero está motorizado “por aumentos en agua y transporte (que tendrán un impacto parcial puesto que se aplicaron a mediados del mes), servicio telefónico, bienes y servicios asociados al turismo (alza estacional) y cigarrillos”. Del otro lado, creen que la suba del IPC no será mayor por menores aumentos en alimentos e incluso una baja del combustible (en torno al 1% a nivel nacional).

 

El peso de los servicios públicos

 

En el mediano plazo, el aumento de servicios públicos es el principal factor que sigue metiendo presión sobre la inflación. “Los aumentos de electricidad (febrero y marzo) y gas (abril) incrementarán los costos de producción de otros bienes y servicios, incentivando aumentos de segunda ronda”, advierte. A esto se agregarán nuevas recomposiciones salariales en los primeros meses del año, que responden a la fuerte pérdida del poder adquisitivo registrada durante 2018, agrega la consultora.

Para este año, Ecolatina considera que el consumo seguirá deprimido, en gran parte por la fuerte pérdida de poder adquisitivo del año pasado. “En primer lugar, porque, aun considerando las actualizaciones, el salario real permanecerá por debajo del promedio 2018”, destaca en su informe, en donde recuerda que el año pasado la una caída interanual del salario real fue superior al 10%.

Por otro lado, agregan desde la consultora, producto del salto en el costo de financiamiento (tasa de interés real positiva) el gasto a crédito continuará deprimido. Y por último, vuelven a mencionar al aumento de los precios regulados.

“Los ajustes ya anunciados en bienes y servicios básicos y difíciles de sustituir (servicios públicos en febrero y abril; prepagas en febrero; educación en marzo) provocarán que la mejora del ‘salario real disponible para consumo’ sea menor a la efectiva”, sostienen.

Por su parte, la consultora Focus Economics Consensus Forecast LatinFocus, que reúne la visión de las principales consultoras y estudios privados, estima en su reporte que el índice de precios llegará al 28% el año próximo y recién tendrá un descenso importante para el 2020, cuando bajaría al 18,6%.

 

 

Fuente: iprofesional

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