Martes 11 de Agosto de 2020

  • 13.9º
  • Nubes y sol

13.9°

EL TIEMPO EN TUCUMAN

  • Fecha

  • Contagios

  • Recuperados

  • Muertes

AVANCES Y DIVULGACION

6 de enero de 2019

El hombre masa y su enfrentamiento a la democracia

En esta entrada haré una reflexión acerca de como el “Hombre-Masa” ha ido ganando terreno en los comienzos de siglo XXI, y ha “abolido” cualquier atisbo de uso de “Razón” e “Ilustración”. Entendía Ortega a la “masa” como “aquellos ciudadanos que no se exigen, que no les interesan los valores culturales, que viven en la “superabundancia”, y que no preciben las angustias que le rodean”.

Igualmente diferenciaba al Hombre que nadaba contra la masa, como “aquel que va contracorriente de la masa, y que según la masa debe ser socialmente eliminado”. El “hombre-masa” se conforma socialmente, como una “sociedad-masa”, o simplemente “masa”. Ortega se “adelantó” al advenimiento del “postmodernismo”, y ahí radica parte de su genialidad. Hablaba de la sociedad europea, pero quizás no se percató de su “advenimiento mundial”. Visiono yo como el hombre-masa lucha por una sociedad consumista, superabundante, opulenta, donde su interacción social se minimiza para vivir completamente individualista, egoista, carente de cualquier empatia social. Este individualismo no es como el que preconizaban los filósofos individualistas. Los “individualistas” asumían la libertad individual, como elemento esencial para mejorar el bienestar de la sociedad. Igualdad de reglas para todos, pero no ser iguales las personas, pues cada una alcanzaría “su nivel adecuado y deseado”. Añadiría yo, incluso merecido.

Resulta evidente que el “hombre-masa” es el “hombre-postmodernista”. Necesita de un “Estado” fuerte que le dicte las normas, y que le permita seguir viviendo en inacción, escondido únicamente en su falta de participación en la Sociedad Civil. Pretendiendo una “democracia”, en la que cualquier opinión vale lo mismo (aunque no esté fundamentada), lo que se consigue es el opuesto, es decir, se consigue un “Estado Totalitario”. El “hombre-masa” cree que las Revoluciones se consiguieron automáticamente. Los derechos sociales, las garantías sociales, los avances técnicos, fueron conseguidos por personas que estaban fuera de cualquier “adoctrinamiento social”, y “sobresalían” en facetas de su vida en las que estaban fuertemente motivados. Pienso que lo que caracteriza a la persona que se sale de la masa es el pensamiento critico. Curioso este término. El adjetivo crítico debería de sobrar. ¿Existe pensamiento “NO crítico”? Evidentemente mi respuesta es NO.

Al final las democracias liberales se encuentran en declive, pues es bueno saber que la democracia ha de ser mantenida, no es algo que tenga una existencia “per se” ni “imperecedera” en el tiempo. El individuo, entendido desde mi humilde punto de vista, es el que conforma la democracia, no el Estado ni el Gobierno. Un “fuerte Estado”, que siempre se contrabalancea en paises donde el “hombre-masa” ofrece una fuerte debilidad, es el preludio de “fascismos” y “comunismos” totalitarios, al igual que “populismos” como los que asolan el continente europeo. Al final el “hombre-masa” consigue lo opuesto a lo que se propone. En vez de democracia, restringe sus libertades. Al final su pretensión no es más libertad, sino tener que asumir la comodidad de no opinar, de no tener que tomar decisiones en el “gobierno” de su vida diaria. Las acciones individuales, al contrario que gran parte de la sociedad cree, si influyen en la organización de la sociedad. El hombre-masa se queja de la manipulación de los medios de comunicación, cuando aún en lo cierto, pero es incapaz de asumir su falta de ganas para “formarse” adecuadamente, o su “miedo” a alejarse de opiniones dogmáticas de la mayoría.

El siguiente paso del camino, preferiría equivocarme, va a ser un “estado de involución” social. Después de un gran periodo a principios del siglo XX en el que grandes pensadores, estadistas, cientificos, artistas, hicieron grandes avances, obras de arte maravillosas, y una proclive profusión de ideas, nos encontramos en pleno siglo XXI en una “apatía” a lo que representan estos valores. Ya que se consiguieron avances democráticos muy importantes, a la par que tecnológicos, el “hombre-masa” cree que el Estado es el que debe de garantizarle estos conceptos, sin necesidad de ser “luchados”, sin aportar nada. Es como si cree que le pertenecen independientemente de su actitud ante ellos. Porque las condiciones vitales de la sociedad quedaron “garantizadas” en su día, pero los Estados, al ver la “debilidad” de sus sociedades, giran de manera autoritaria, casi sin ser percibido por nadie.

La democracia es libertad, la libertad necesita de implicación, y la implicación necesita de motivación y conocimiento. Sin estos dos últimos elementos no puede existir una verdadera democracia. Una sociedad democrática necesita que sus “individuos” sean fuertes, y a mi entender, esto no se consigue con Estados fuertes, en el sentido de que el individuo solo se dedique a cumplir las normas de obligado cumplimiento, y deje toda su “responsabilidad” en manos del Estado. En el siglo XXI ha perdido fuelle la opinión pública, cediendo protagonismo a un “nihilismo” en el que cualquier opinión y su opuesta toman la misma validez.  Si no hay “certeza” de nada, para que tener opiniones. Debe reaparecer un discurso ilustrado, individual, alejado de dogmas, en el que el individuo asuma las ideas y valores que mejor le convengan, sin tener el cuenta las de otro individuo con valores e ideas diferentes. El postmodernismo del Hombre-Masa asegura que todos los discursos son iguales, lo que al final induce a pensar que “no hay discurso”.

Si nos damos cuenta y somos conscientes de esto que está ocurriendo, saldremos del atolladero en el que nos encontramos. Sino… ¿Píldora azul o píldora roja?…

 

 

 

 

https://filosofiaycuanticaydemas.wordpress.com/2016/08/24/el-hombre-masa-y-su-enfrentamiento-a-la-democracia-o-sobre-los-totalitarismos/?fbclid=IwAR3UZpeeOaC1zdyXpLO7LaaKHnA45jgde_MwGU_FpoEr9v6ZP-qtESNIeLc

 

COMPARTIR:

Notas Relacionadas

Comentarios