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19 de octubre de 2018

Cuida de tu cerebro ahora y él te cuidará después

Los adolescentes tienen una gran capacidad de aprendizaje, pero son más vulnerables a las influencias negativas. Frances Jensen, neuróloga: "Un adolescente se puede volver adicto a sustancias más rápido que un adulto"

Neuróloga y madre, así se define Frances Jensen, una de las voces más respetadas a nivel internacional por sus estudios sobre el cerebro adolescente. Es presidenta del Departamento de Neurología de la Universidad de Pensilvania. Jensen ha sido también profesora de neurología en la Escuela de Medicina de Harvard, directora de neurociencia traslacional y directora de investigación sobre epilepsia en el Hospital de niños de Boston. En su último trabajo “El cerebro adolescente. Guía de una madre neurocientífica para educar adolescentes”, la neurocientífica ofrece una mirada revolucionaria sobre esta etapa de la vida. Un manual científico para padres y educadores que permite entender cómo funciona la mente adolescente y aporta claves para ayudar a los jóvenes a hacerse adultos. “Los adolescentes son máquinas de aprendizaje” sostiene la neuróloga, aunque matiza que “aprenden mejor tanto lo bueno como lo malo”. Desde su posición privilegiada como científica, profesora y madre, Jensen explora, disipa mitos sobre la adolescencia y brinda consejos prácticos para superar esta compleja etapa vital.

 

P: ¿qué hemos aprendido? ¿Qué nos ha enseñado la neurociencia sobre el cerebro de los adolescentes?

01:12

Frances Jensen. Es una estupenda pregunta para comenzar porque es mucho y todo esto se sabe desde hace poco tiempo, así que… las primeras investigaciones sobre el cerebro de los adolescentes empezaron a hacerse hace tan solo diez o quince años, como mucho, y estamos aprendiendo de décadas de trabajos sobre anatomía, estudios sobre el desarrollo del cerebro y con modelos de animales. Pero, más recientemente, debido a los avances en resonancias magnéticas, han empezado a hacerse muchos estudios en humanos. Y hemos visto cómo las diferentes zonas del cerebro se iluminan cuando estamos haciendo diferentes tareas. Así que estos estudios se han unido con estudios de las células y las moléculas, y han empezado a explotar con nuevos descubrimientos.

Pero, ¿qué hemos aprendido? Diría que hace unos 15 años todos pensábamos que el cerebro ya estaba desarrollado del todo hacia los doce años, al principio de la pubertad. Eso se debe probablemente a Piaget, que era un neurobiólogo del desarrollo que llegó a esa conclusión hace casi un siglo. Bueno, me temo que la neurobiología moderna ha demostrado que estaba bastante equivocado, que el cerebro es el órgano más complejo del cuerpo y el que más tarda en desarrollarse, así que es el último órgano en llegar a la edad adulta y no lo hace del todo hasta llegar casi a los treinta años. Esto quiere decir que los adolescentes solo han recorrido tres cuartas partes del camino hasta tener un cerebro totalmente desarrollado.

02:46

Frances Jensen. ¿Qué tienen de diferente? Bueno, hay dos cosas muy importantes de las que siempre hablo y que tienen mucha relevancia. En primer lugar, tenemos cien mil millones de neuronas en nuestro cerebro y cien billones de sinapsis, que es lo que utilizan para hablar entre ellas y que sirven como puntos de conexión. Tenemos muchas de esas en los primeros años de vida y las vamos perdiendo conforme nos hacemos mayores, podríamos decir que si no se usan se pierden y vamos construyendo conexiones cuando aprendemos cosas nuevas. O sea, que tienes más cuando eres joven y se van perdiendo en la edad adulta. Resulta que necesitas estas sinapsis para poder aprender. Y los adolescentes tienen una enorme ventaja, al igual que los niños e incluso más, en el sentido de que tienen muchas más sinapsis que les ayudan a aprender. Esto significa que aprenden más rápido y de manera más eficiente que los adultos.Podríamos decir que los adolescentes son como máquinas de aprender. Es una etapa privilegiada del desarrollo. De hecho, sabemos que los adolescentes, bueno, que somos capaces de cambiar nuestro CI en la adolescencia. Antes se pensaba que al final de la niñez ya se quedaba como estaba, pero ahora hay estudios que demuestran que más o menos en un tercio de la gente se queda como está, en un tercio disminuye y en un tercio aumenta durante esta etapa. Esta es la primera parte: tienen un cerebro muy activo, así que todas las áreas de tu cerebro están más activas cuando eres niño o adolescente. Eso es, hasta cierto punto, una ventaja.

04:10

Frances Jensen. Otro problema es la forma en la que diferentes áreas especializadas del cerebro hablan entre ellas: el sistema visual hablando con el sistema auditivo o con el sistema del lenguaje. Requiere de la realización de conexiones entre una zona de las células cerebrales y otra en otro lugar, para transmitir un pensamiento, una idea o un movimiento. Esto tiene que suceder muy rápidamente, son señales eléctricas que bajan muy deprisa por la célula. Y, al igual que en un cable eléctrico, para hacer que baje muy deprisa es necesario que esté aislada. Y nosotros no tenemos caucho en el cerebro. Pero sí tenemos algo llamado mielina, que es una sustancia rica en lípidos que cubre nuestros axones, las prolongaciones de nuestras neuronas que van de una región a otra y ese es un proceso que dura mucho tiempo, porque recordemos, tenemos cien mil millones de neuronas en nuestros cerebros, y todas esas conexiones han de hacerse en el transcurso de nuestras primeras dos a tres décadas de vida. El cerebro tarda, literalmente, casi treinta años en estar terminado. El truco está en que comienza en la parte trasera del cerebro y termina en la de delante.

05:16

Frances Jensen. La última parte en conectarse completamente es la parte delantera del cerebro, el lóbulo frontal. ¿Qué hace el lóbulo frontal? Es donde se gestiona la función ejecutiva: control de impulsos, juicio, empatía, organización… creo que ves a dónde quiero llegar. Así que los adolescentes tienen áreas emocionales muy activas, porque estas se encuentran en la parte trasera del cerebro, más o menos donde las orejas, y forman parte del sistema límbico. Así que tenemos las emociones, la sexualidad, riesgo, recompensa, deseo… todo eso está situado en esta área. Todo esto está muy bien conectado en la adolescencia. Pero sin la capacidad del lóbulo frontal para devolver las señales que controlan un impulso y le dicen: “Mala idea, no lo hagas”, o “Quizá no deberías hacer esto”, o “No hagas eso, haz esto primero”. El adolescente tiene el lóbulo frontal, pero no tiene esa conectividad tan rápida debido a que la mielinización todavía no ha finalizado. Esto permite que los adolescentes tengan niveles muy altos de conducta exploratoria.Esto es algo que puede ser bueno, pero la parte mala es que, quizá, les haga correr riesgos excesivos ya que puede que no tengan necesariamente la misma capacidad de juicio que un adulto. Así que estas son las dos cosas principales con las que podemos empezar la conversación y que creo que todo el mundo necesita conocer, e incluso los propios adolescentes deben conocer de sí mismos: tienen fortalezas y debilidades.

 

 

 

 

Fuente: El Pais

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