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14 de enero de 2023

¿Por qué le pedimos a Shakira que sea una feminista perfecta?

La canción en la que arremete contra su ex marido y su nueva novia fue tildada de machista y poco sorora mientras bate récords de reproducción. Polémica, derecho al despecho y exigencias desmedidas que no se pueden bailar.

“¿Quién dijo que Shakira era feminista?”, pregunto en uno de mis grupos que lleva horas discutiendo el asunto. “Ella”, me responde una amiga que le ha seguido la carrera más atentamente que yo. La colombiana ha cantado sobre su vida amorosa durante toda su historia. Lo admito: sus canciones de desamor me gustan más que las que hizo enamorada. Admito también: las canto a los gritos porque son la banda de sonido de dos décadas de mi vida. Si tuviera que aplicarle el “feministómetro” seguramente saltarían las alarmas. Mi pregunta es, ¿por qué solamente le medimos el feminismo a las mujeres? ¿Hay tanto análisis a las letras de los cantantes varones? Claro que no.

Normalmente, las canciones gustan o no, engancha la letra, resulta pegadiza, no te gusta, pero suena bien y a fuerza de sonar la terminás bailando. No es el caso: la “sesión” de Shakira con Bizarrap está pasando por un tamiz moral antes que musical. Porque si hay alguna cosa que como público nos gusta todavía más que hurgar en los escombros de una ruptura amorosa es mirar con lupa el comportamiento de una mujer. Shakira acaba de servirlo en bandeja y lo sabe. Es más, nos avisa: va a facturar su dolor (y todo nuestro morbo).

¡¿Alguien quiere pensar en los niños?!

Shakira logró en la canción un pequeño milagro: nunca había leído a tantos varones preocupados por el bienestar infantil como esta semana. Se han alzado voces por los hijos de Shakira y Gerard Piqué, voces que no se habían alzado antes. Porque toda la información que da ella en su canción (y también un poco más) ya se había difundido largamente desde la separación del matrimonio. Yo no tengo idea de qué efecto tendrá en los chicos una madre enojada en público, pero tampoco estoy muy convencida de que mantenerse silenciosa y abnegada sea menos pernicioso para la psiquis infantil.

Si la canción ha generado tanto ruido es porque nos interpela: todas y todos hemos sido alguna vez alguno -sino todos- los personajes de esta historia: quien engaña, quien es engañado y el partícipe necesario. Y, sin embargo, todavía no se nos ocurre preguntarnos si no habrá que actualizar nuestros modelos de pareja y familia.

“Cornuda” sigue siendo un insulto y un disvalor. Lo voy a poner en primera persona: si alguna vez he sido discreta (para mi círculo íntimo porque claro que a mí no me iba a hacer una base Bizarrap) no fue por dignidad sino por vergüenza.

Es cierto que el patriarcado nos propone a las mujeres que compitamos entre nosotras. Y lo hacemos todavía. La rabia de Shakira contra su “supuesto reemplazo” y nueva novia de Piqué le vino como anillo al dedo a quienes se pusieron nerviosos.

“Machista”, se apuraron a decir. Cierto que la colombiana hizo en el pasado canciones que decían más o menos que ya vas a volver cuando la otra tenga celulitis y hasta un video clip en el que pinchaba las tetas siliconadas de “la otra”. Feo. Pero ser sororas no es ser tontas, les aviso. Insisten los varones: no todas las mujeres son buenas. Decimos nosotras: ¡tienen razón! No es buena Shakira con Clara Chía. No fue buena Clara Chía con Shakira tampoco. No se está metiendo con la nueva novia del exmarido sino con la mujer que se metió literalmente en su casa. Porque de enamorarse nadie está exento y los comienzos y finales no siempre son prolijos, pero se puede pedir un poquito más de cuidado.

Despechadas y facturando

Muchas personas se enteraron esta semana del concepto de “beef” que no es un churrasco, sino estas réplicas propias del género musical. Y acá aparece algo más interesante que si la “otra” tiene o no nombre de buena persona. ¡Shakira habla de dinero!

Si ser una “despechada” está mal visto agregar el componente económico es ir a fondo. “Me dejaste de vecina a la suegra, con la prensa en la puerta y la deuda en Hacienda”, suelta la cantante. Puedo imaginarme a un montón de madres amigas cantando esta parte a los gritos en alguna fiesta en la que tratan de olvidarse de los malabares diarios con la cuota alimentaria. Si todos corremos detrás de la inflación, sepamos que en la mayoría de estos casos son las mujeres las que cubren con su cuerpo y su tiempo los agujeros de la economía doméstica partida.

Las mujeres que yo conozco lloran y facturan para llegar a fin de mes. Si quieren profundizar su marco teórico feminista tendrán que hacerlo en otro lado. Mientras tanto tienen una canción. Y digamos la verdad, es bastante pegadiza.

 

 

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