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30 de diciembre de 2022

Terror en el Hospital Padilla: gravísima denuncia de un periodista de radio LV12 y La Gaceta por violencia contra su hermano en el shock room

El periodista Daniel Coronel relató el calvario que atraviesa con su hermano en el Hospital Padilla

El periodista Daniel Coronel relató en primera persona el calvario que está sufriendo con su hermano Facundo, quien el 9 de diciembre se desorientó mientras conducía un auto. El joven logró llegar al domicilio con la ayuda de su hermana. Luego le hicieron una primera tomografía, los resultados dieron bien, pero algo no le cerraba a la familia Coronel: “Él no quedó bien, siguió desorientado, como aturdido”.

El calvario continuó el lunes 12 de diciembre: "Nos dijeron que salió todo bien, confiamos. Luego nos enteramos que había unos valores de glóbulos blancos que estaban por arriba de lo normal. El miércoles 15 tuvo dos episodios de convulsión, la primera en casa. Lo controlamos, lo llevamos otra vez al Padilla”.

Las escenas de violencia que Coronel ya denunció comenzaron cuando Facundo quedó solo en el shock room: “Me corrieron a mí porque por protocolo no puede haber nadie. Les advertí que no podía estar solo, que debía estar acompañado o asegurado en una camilla me dijeron: ‘Sabemos lo que hacemos, por eso estamos aquí, usted no nos va a enseñar cómo tenemos que trabajar’. A los 20 minutos nos avisan que Facu convulsionó y se cayó de la camilla, se golpeó la cabeza y se partió la boca”.

Luego de ser sedado, Daniel denunció que su hermano fue diagnosticado con epilepsia, medicado y que empezó a perder el habla: “Primero se trababa en una o dos palabras... y así gradualmente, en unos días no podía hablar. Volvió a tener una convulsión el domingo 18 de diciembre. Su cuadro siguió desmejorando. En todo este tiempo le hicieron tomografía, resonancia de cerebro, electroencefalograma y todo aparentemente bien, no se encontraba nada. Los neurólogos nos dicen que es psiquiátrico, los psiquiatras que no le pueden diagnosticar porque tiene síntomas que no son compatibles con lo psiquiátrico”.

El cuadro de Facundo se agravó en los últimos días: “En los últimos días comenzó con episodios extraños, no convulsiones pero sí tipo parálisis o como que entra en trance. Se queda mirando un punto fijo, no responde. Abre la boca, saca la lengua, se le desencaja la cara, hace el gesto como que se traga la lengua y se pone irritable”.

La gota que rebalsó el vaso de la familia Coronel fue el último martes siempre en el Padilla: “Estábamos en la guardia, él se empezó a poner nervioso, se quería ir, no lo podíamos detener (...). En lugar de sedarlo nos dejaron esperando en otro sector, mi hermano se escapó de mi papá y mi cuñado lo persiguió corriendo y lo tuvo que tirar al piso, casi 10 minutos después, recién apareció un enfermero, le puso un tranquilizante y mejoró. Habló con la psiquiatra, lo medicó, dijo que tenía una ‘crisis confusional aguda’, el segundo diagnóstico en casi tres semanas y que no era para internar, que con la medicación mejoraría”.

Pero al día siguiente, el miércoles 28 de diciembre, luego de que en el Padilla le dijeran que “no era para internación” y tras pasar unas horas en el Obarrio, la tensión volvió al shock room, donde Daniel Coronel recibió el maltrato de un doctor: “Lo pusieron en una camilla que tenía rota la baranda, le explico al médico que mi hermano debía estar asegurado y que ahí en el Padilla ya se había caído de una camilla. Me dijeron que ‘saben lo que hacen’. Me pidió que me retire, le expliqué la situación, mientras yo hablaba con el doctor, sostenía a Facu que hacía mucha fuerza para bajarse, el médico me dijo: ‘Haga lo que quiera’ y se fue”. Los comentarios de los doctores y enfermeros entre ellos eran del estilo: ‘Bueno, hay que hacerle rápido las cosas a este paciente, porque hay que desocupar esta camilla’. Evidentemente les molestaba su presencia”.

Hasta que a las 3.40 del jueves llegó el desencadenante por el cual el periodista de LV12 y La Gaceta decidió realizar las denuncias pertinentes: “A las 3.40 entra un paciente que evidentemente venía mal a la sala. Empezaron los gritos naturales de una sala con esas características. Mi hermano se alteró y empezó a convulsionar, todo fue en cuestión de segundos. Una mujer, doctora o enfermera empezó a gritar que yo no podía estar ahí porque había un protocolo. ‘¡Seguridad, seguridad!’, empezó a gritar. Mi hermano convulsionando, le salía sangre por la boca, estaba como una ‘V’ con la cabeza y las manos levantadas y las piernas levantadas. Yo tratando de ponerlo de costado porque le salía mucha sangre por la boca, vino un policía, se colgó de mí, me hizo ‘una llave’ y me tomó del cuello. Yo le pedía por favor que me dejara acomodarlo que se podía ahogar. Llegó la gente de seguridad privada, me empezaron a pegar, me tiraron al piso, me sacaron como a un delincuente mientras mi hermano estaba convulsionando y una señora que NO ayudaba ni al paciente que estaba ‘en paro’, ni a mi hermano. A ella solo le preocupaba un ‘protocolo’. O sea pone un protocolo por encima de la salud de los pacientes de la guardia”.

“No se si fue a modo de castigo o qué, pero no supimos más de mi hermano. No hubo parte médico nunca. A las 11.30 aproximadamente, mientras esperábamos en la platabanda del frente, mi hermano apareció corriendo por el estacionamiento, lo vimos, fuimos corriendo a detenerlo, lo tiramos a modo de ‘tackle’ en medio de la Lavalle porque lo podían atropellar. Mi papá lo detuvo. Eran todos gritos, del hospital nunca salió nadie. Alguien llamó al 107, llegaron los chicos del 107 en motos. Mi hermano tirado en el piso, nervioso, con mi papá sujetandolo. Nadie del Padilla. Los motorizados decían que solo podían llevarlo a ese mismo hospital, ahí de donde él se escapó, de donde corrió más de 100 metros y nadie pudo detenerlo. Parece que en el hospital esperan que se muera, es una molestia para ellos, no un paciente”.

“Entré a pedir un parte médico, la doctora que me dijo que su turno había comenzado a las 8am. Me lo negó. Me dijo que ella tenía el derecho LEGAL de NO darme ningún parte médico ni historial clínico porque ellos no le habían dado el alta y el paciente se había escapado. UNA BURLA. Nos quitaron el derecho de saber QUÉ le hicieron a mi hermano durante toda la noche. Por intermedio de un conocido, pudimos hacer que en INFORMES, nos imprimieran su historia clínica. Porque si fuera por la doctora, ni siquiera sabríamos qué estudios le hicieron y en qué estado estaba él”, agregó Coronel en su posteo en Instagram.

Y concluyó: “Haremos la denuncia correspondiente en la policía por abandono de persona, porque eso es lo que hicieron con mi hermano. Es inhumano, lo trataron peor que a un animal. No tienen corazón, no les importa nada. Hace 22 días estamos viviendo una pesadilla, no sabemos qué tiene mi hermano, estamos desesperados”.

LA RESPUESTA DEL MINISTERIO DE SALUD:

Desde el Ministerio de Salud, se señaló que "el paciente tiene diagnóstico en estudio (fue atendido tanto por médicos públicos como privados)".

"Desde su ingreso al hospital se lo asistió en todo momento, realizando prácticas de alta complejidad como punción lumbar, tomografía computada más estudios de rutina; el paciente se retiro del nosocomio sin alta médica."

"Al tomar conocimiento de la publicación en redes sociales del caso, desde el Ministerio de Salud, mediante su equipo de trabajadoras sociales, se tomó contacto de manera inmediata con un familiar directo para conocer su problemática y poner a disposición una reinternacion del paciente para generar una nueva consulta tanto con un neurólogo y un psiquiatra, no accediendo a la misma."

"Mientras tanto, el paciente tiene cubierta su medicación por parte del Hospital. Desde el equipo del Ministerio se quedo a disposición de la familia y en comunicación permanente ante cualquier requerimiento", finalizó el comunicado.

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