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4 de noviembre de 2022

Es hora de repensar nuestras intervenciones dentro y fuera de la red

La vigilancia es el modelo de negocios de internet. Y la herramienta favorita del patriarcado. sesgo informatico

En la plaza pública de internet, la privacidad no tiene que ver con ocultar, sino con la autonomía, el poder y el control. Se trata de nuestra capacidad para decidir cómo queremos presentarnos ante el mundo.

En un tribunal de justicia, eres inocente hasta que se pruebe lo contrario. En línea, donde la información es poder, o energía, y los datos son “petróleo”, sucede lo contrario.

El derecho a la privacidad, interpretacion internacional

La Corte Suprema de India, en el famoso fallo del juez K.S. Puttaswamy (Retd) contra la Unión de India, declaró que el derecho de privacidad es intrínseco e instrumental para la dignidad humana. El tribunal de 9 jueces y juezas, que afirmó que la privacidad de la información es un subconjunto del derecho fundamental a la privacidad, sostuvo que la promesa de privacidad es esencial para poder expresarnos libremente, dentro y fuera de nuestro hogar y, en última instancia, para desarrollarnos como ciudadanos y ciudadanas en condiciones de igualdad. Sin embargo, fuera del Tribunal no existe un acceso colectivo al conocimiento y los vocabularios de la seguridad digital, el género y la vigilancia. En el mundo que nos rodea, la existencia, la calidad y la seguridad de la vida digital de cada uno/a depende de muchas cosas. La mayoría de las personas que usan teléfono móvil no sabe cómo mantenerse segura en una internet muy pública sin salirse por completo de la red mundial.

Intimidad expuesta 

Web creadas especialmente para mostrar los momentos de intimidad, transformados en mercancia de la venganza, redes sociales usadas para menospreciar o arruinar la reputación de una mujer; sitios para chateo donde estas imágenes de la intimidad son lanzadas para la burla y los comentarios incidiosos; mensajes grupales por celular que dejan al descubierto lo que fue enviado para compartir sólo entre dos: todo sirve en este nuevo escenario para continuar ejerciendo la misma violencia de siempre. Otros condimentos como la inmediatez, la difusión ampliada a decenas de personas – conocidas y desconocidas -, la llegada a las manos y a la mirada de quienes podrán seguir diseminando el material por simple inercia, despreocupación o porque lo encuentran divertido, agravan la situación y la tornan en insostenible para la víctima.

La violencia psicológica y emocional expresada en la porno-venganza en los espacios digitales se ha convertido en un arma de agresión letal para ex parejas que pretenden destruir la fortaleza, la reputación y la voluntad de las mujeres que alguna vez dijeron amar. Nuevamente entran en cuestión las relaciones de género, esas relaciones de poder en las que la pretendida supremacía del varón no se agota, sino que se renueva gracias a la viralización de mensajes e imágenes en el ciberespacio que denostan dominio, control de la situación y mando. https://www.argentina.gob.ar/justicia/convosenlaweb/situaciones/que-es-y-como-protegerse-de-la-pornovenganza

Catherine D’Ignazio es una académica, artista, diseñadora y mamá hacker que centra su práctica en la tecnología feminista, la alfabetización de datos y el compromiso cívico.

En 2020, en coautoría con Lauren Klein, publicó el libro Data Feminism(link is external), en el que traza una ruta hacia una ciencia de datos más ética con un enfoque que intenta empoderar a las comunidades. Su investigación se ubica en la intersección de la tecnología, el diseño y la justicia social y fue publicada en diversos medios como el Journal of Peer Production y el Journal of Community Informatics. También es directora del Data + Feminism Lab, que utiliza datos y métodos computacionales para trabajar hacia la equidad racial y de género, particularmente en relación con el espacio y el lugar.

El libro nuevo se enfoca en cómo los grupos y las activistas usan los datos de feminicidio. En este marco, un tema súper fuerte es la labor emocional que lleva este trabajo de documentar casos de feminicidio. Es un rasgo muy marcado porque la mayoría de los grupos recopilan los datos a través de los medios de comunicación y a veces también por fuentes oficiales, otras veces lo hacen por medio de redes sociales digitales y toda esta información tiene que ver con violencia. Así que las activistas están leyendo historias de violencia que son muy impactantes, en especial porque la violencia tiene el componente de ensañamiento. Por eso en este libro vamos a hablar de labor emocional y de la carga de salud mental que conlleva este trabajo, pero también de qué es lo que hacen estos grupos con estos datos. Muchas activistas hacen mapas o hacen conmemoraciones, intervenciones en la calle para celebrar las vidas que la sociedad ha perdido, así que también consideramos esto como una forma de cuidar y, a la vez, una forma de justicia para la memoria.

¿Se puede des-colonizar el manejo de los datos?

Es un desafío grandísimo porque la fuerza de las tecnologías radica en su poder de centralizar y escalar la abstracción. De ahí es de donde viene su poder, desde una sala de servidores que puede dar servicio a millones de usuarios. Lo que pasa es que los grupos que están distribuyendo la tecnología así, son del capitalismo más alto. Esto no equivale a decir que nunca vamos a poder descolonizar estos modelos cuya razón de ser es la de colonizar, extraer el valor económico de los datos. Tengo muy poca esperanza respecto de estas plataformas monopólicas. Lo que sí me da esperanza son los experimentos como los proyectos de periodismo de datos, como también los proyectos de las redes de personas y colectivas. Si hablamos de infraestructura autónoma, creo que cosas así nunca van a llegar a ser tan grandes y globales, pero tampoco pienso que debamos ir hacia proyectos globales todo el tiempo. Creo que se hará de una manera experimental, comunitaria, popular, que vamos a realizar cuando resolvamos otro desafío como es el de la alfabetización tecnológica. Porque la verdad es que no todo el mundo tiene acceso, no todo el mundo entiende lo que está pasando con sus datos. Aún así creo que partiendo de experimentos comunitarios sí hay posibilidad de descolonizar los datos.

¿Por qué debería importarnos una perspectiva feminista de los datos?

Porque ahora estamos en una época en que los datos están producidos, circulados, recolectados en todos lados. Están en lugares muy corporativos como Google pero también en las municipalidades, así como en las escuelas y también en tu browser (navegador). Así que los datos están por todos lados, pero la manera en que trabajamos con datos viene de la informática y normalmente pensamos que es la informática (computer science, en inglés), así como la estadística, la que tiene todo el conocimiento para trabajar con datos. Pero lo que pasa es que los datos están tocando cada lugar de la vida, están siendo usados en cada lugar de la vida. Están implicando cuestiones que no tocaban antes como, por ejemplo, la toma de decisión de cómo repartir recursos sociales o, por otro lado, cómo se va a decidir una sentencia judicial. Es una cuestión de poder.

La violencia psicológica y emocional expresada en la porno-venganza en los espacios digitales se ha convertido en un arma de agresión letal para ex parejas que pretenden destruir la fortaleza, la reputación y la voluntad de las mujeres que alguna vez dijeron amar. Nuevamente entran en cuestión las relaciones de género, esas relaciones de poder en las que la pretendida supremacía del varón no se agota, sino que se renueva y magnifica gracias a la viralización de mensajes e imágenes en el ciberespacio que denostan dominio, control de la situación y mando.

Sesgo informatico, ellas lo tienen claro

Estuvimos viendo cada vez más artículos saliendo en las noticias diciendo: “¡Qué sorpresa, los algoritmos están sesgados!” o “¡Sorpresa, ésta tecnología no reconoce a las mujeres negras!” Siempre diciendo pero ¿cómo puede ser esto? Desde la perspectiva feminista siempre vamos a identificar este sesgo, que va a existir, porque si tomas en cuenta las cuestiones de poder, identificas quién está inventando estas tecnologías, quién hizo los métodos de recopilado de datos, siempre van a aparecer estos patrones.

 

Fuente: Florencia Goldsman

Licenciada en comunicación de la Universidad de Buenos Aires, e integrante del grupo de investigación en Ciberculturas y Géneros [email protected] de la Universidad Federal de Bahía (Brasil). Periodista, bailarina amateur y ciclista por opción.

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