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JUSTICIA

13 de octubre de 2022

“Lo mío con vos no es abuso, es incesto”, abusó de sus cuatro hijas y se justificó de forma aberrante

Alejandro Leguizamón fue acusado y condenado a 50 años de prisión por abuso sexual hacia sus hijas. Sin embargo, el agresor realizó una horrorosa apelación, aunque el Tribunal la rechazó.

La Sala III del Tribunal de Casación Penal bonaerense rechazó la apelación de Alejandro Rosario Manuel Leguizamón y ratificó la sentencia a 50 años de prisión. El empresario fue acusado y condenado por abuso sexual hacia sus cuatro hijas, pero apeló el fallo y en su defensa hizo una horrorosa declaración.

Los violentos ataques sucedieron en la casa de la familia, ubicada en Castelar sur, además de otros sitios donde las damnificadas pudieron identificar. Por su parte, Leguizamón desestimó las denuncias en su contra y solo reconoció que “alguna vez se le fue la mano”.

Los abusos tuvieron sus inicios cuando las hijas del acusado eran muy chicas. Romina, la primera denunciante, dio detalles sobre los padecimientos que vivió y recordó que el primer episodio fue cuando tenía cinco años.

“Lo mío con vos no es abuso, es incesto. Yo estoy enamorado de vos y juntos tenemos que hablar con tu mamá para que ella haga una terapia y lo acepte”, le dijo Leguizamón en 2016 a su hija por medio de una carta. Luego, Romina reveló lo que sucedió y realizó la denuncia correspondiente.

“El testimonio brindado por las víctimas resulta medular para acreditar los extremos del hecho, toda vez que los mismos suelen tener lugar en un ámbito de intimidad, en el que resulta inusual a la presencia de testigos a través de cuya declaración pueda reforzarse la prueba reunida”, habían mencionado los jueces Víctor Horacio Violini y Ricardo Borinsky confirmando la sentencia establecida.

Anteriormente, la defensa del acusado solicitó que la condena fuera revisada debido a que estaba basada en “pruebas falsas, contaminadas y subjetivas”. A su vez aseguraron que los testimonios de las víctimas fueron falsos y pidieron una reducción en los años de la sentencia.

Sin embargo, Casación explicó: “Debe mantenerse la pauta severizante relativa a la especial forma de comisión de los ilícitos, pues, sin perjuicio del evidente ataque a la integridad sexual de las víctimas, la mecánica para su concreción incluyó un permanente sometimiento violento, que incluía golpes y humillaciones, circunstancia que aumentó la gravedad de los sucesos padecidos por las víctimas”.

 

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