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27 de septiembre de 2021

Concepto de ciudadano: qué características definen un buen miembro de la sociedad

Conocer el concepto de ciudadano y saber qué implica ser un buen ciudadano es importante para vivir y desarrollarse en una sociedad

Un ciudadano es todo miembro activo de un Estado, que a su vez forma parte de una sociedad y, en consecuencia, tiene derechos y obligaciones. El concepto de ciudadano se suele utilizar para referirse a aquella persona que nació o vive hace un tiempo determinado en un territorio.

Se considera que un individuo es buen ciudadano cuando trabaja para concretar los objetivos del grupo en miras a la paz y armonía social. Es aquel que se involucra con la comunidad en el ámbito social, económico o político, cumple sus obligaciones, asume responsabilidades y respeta los derechos ajenos.

La palabra "ciudadano" proviene del término "ciudad". A la palabra ciudad se le suma el sufijo -ano, que significa pertenencia.

¿Cuál es el origen del concepto de ciudadano?

El concepto de ciudadano aparece en las primeras sociedades sedentarias y estatales, regidas por códigos legales escritos.

Allí aparecen una serie de obligaciones y de derechos políticos, civiles o sociales que regulan las relaciones entre individuos y miembros de dicha sociedad, y que precisamente los hacen ciudadanos.

En las sociedades pre-estatales no existe un análogo claro de este concepto, al ser la mayor parte sociedades relativamente igualitarias y con una organización social simple y sin códigos legales escritos.

Aristóteles, en su libro III sobre La Política, abordaba a la ciudadanía como el sentido de pertenencia de esos derechos. No obstante, se hacía dos preguntas claves: ¿Quién es el ciudadano? y ¿A quién se le llama ciudadano?.

A la primera pregunta, Aristóteles respondía que "ser ciudadano" significaba ser titular de un poder público no limitado, permanente. Entonces, el concepto para el autor era aquel que participa de manera estable en el poder de decisión colectiva, en el poder político.

Por otro lado, respecto a la segunda pregunta, el filósofo respondió que a todo aquel individuo que sea capaz de ser tal.

En este sentido y a su criterio, se distinguen tres etapas: una "ciudadanía civil" en el siglo XVIII, vinculada a la libertad y los derechos de propiedad; una "ciudadanía política" propia del XIX, ligada al derecho al voto y al derecho a la organización social y política; y, por último, en esta última mitad de siglo, una "ciudadanía social", relacionada con los sistemas educativos y el Estado del Bienestar.

Su evolución en el tiempo

Los romanos tenían muchas similitudes con el concepto de ciudadano de los griegos.

La pequeña diferencia reside en quiénes merecían ser ciudadanos, ya que para los romanos dentro de este grupo eran todos aquellos que habitaran en la civitās ('ciudad' en sentido amplio), de un padre y una madre que fueran ciudadanos, y a quienes se les otorgaban derechos.

Los mismos esclavos podían conseguir su libertad y volverse ciudadanos.

No obstante, la ciudadanía romana se podía perder principalmente por tres motivos: porque un hombre libre cae en la esclavitud; porque cambia de civitās o de comunidad y por ser extranjero.

El concepto de cuidadano romano era diferente al griego

Los derechos de los ciudadanos romanos iban desde poder constituir una familia, a tener esclavos y a liberarlos, hasta el derecho a contraer obligaciones; a votar en los comicios decidiendo sobre la guerra y la paz, así como a la creación y designación de los magistrados, hasta el de ser elegido, precisamente, a las magistraturas.

Este sentido de ciudadano se modifica cuando, al término de la Edad Media, los filósofos naturalistas sugieren que la libertad individual, en el mundo moderno, no depende de la pertenencia a la comunidad.

Por el contrario, la antecede y la condiciona, idea que surge gracias al nacimiento del Estado moderno y después de la Declaración de los Derechos Fundamentales del Hombre que deja como consecuencia la Revolución francesa; haciendo que el concepto descanse en estos derechos políticos, civiles y sociales.

Así, el ciudadano responde a una colectividad, a una pertenencia a la comunidad y que los hace iguales gracias a esos derechos.

Características de un buen ciudadano

Involucrarse en las decisiones de la comunidad es una forma de participación. Algunas de las principales características de un buen ciudadano son las siguientes:

Construye una identidad. La ciudadanía se construye en un lugar y en una sociedad específica. Por eso, para ser un buen ciudadano se requiere conocer la historia de ese lugar. Conocer la situación geográfica, las riquezas culturales y naturales del lugar, sus puntos fuertes y debilidades ayuda a formar la identidad del ciudadano.

Se informa. Un buen ciudadano debe estar informado acerca de los eventos actuales de su comunidad, tanto en el plano político como económico, social y cultural, para así poder actuar y tomar decisiones en base a datos.

Tiene pensamiento crítico. Un buen ciudadano se informa y luego analiza esa información, exigiendo pruebas y argumentos. Formula sus propias opiniones y toma decisiones pensando no solo en el beneficio personal sino también en la comunidad.

Participa. La información analizada críticamente le permite al individuo actuar a partir de ese conocimiento. La participación puede tener muchas formas, desde compartir información hasta involucrarse en las decisiones de la comunidad. En cada lugar existen diversas formas de participar, tanto en organismos de gobierno como en ámbitos más pequeños y privados como colegios, empresas, organizaciones, entre otros.

Trabaja por el bien público. La ética permite identificar los valores reconocidos por la comunidad que contribuyen al bien común. La ley es la herramienta oficial con la que cuenta cada comunidad para definir aquello que está en contra de sus valores. Por eso, un buen ciudadano se apega a la ley.

Respeta la diversidad. Un buen ciudadano respeta las diversas creencias y religiones, orientaciones sexuales, ideologías políticas y costumbres que existen en la sociedad. Además, la interacción con personas que tienen opiniones y puntos de vista diferentes enriquece la visión y fortalece su actitud crítica.

Respeta los derechos humanos. Un buen ciudadano respeta y vela por las libertades, facultades y reivindicaciones que corresponden a todos los seres humanos, sin importar su edad, sexo, religión ni ninguna otra característica o situación.

Respeta al medio ambiente. Un buen ciudadano cuida el medioambiente en el que vive y puede formar parte de organizaciones específicas de defensa del ambiente y de los derechos animales. También puede realizar acciones diarias, como el tratamiento de residuos o el ahorro de agua y de energía, que contribuyen al mantenimiento de un ecosistema limpio y equilibrado. No solo se limita a realizar estas acciones por sí mismo, sino que además las fomenta en su comunidad.

Rechaza la violencia. La ciudadanía se erige sobre un contexto de legalidad, por lo que todas las acciones se desarrollan de forma pacífica. Los buenos ciudadanos encuentran la forma de participar en la comunidad y exigir los cambios necesarios a los organismos gubernamentales sin ejercer la violencia. Además, rechaza la violencia ejercida por otros, al denunciar los casos de los que es testigo.

Coopera. Un buen ciudadano trabaja en un contexto de cooperación con sus conciudadanos y no se limita a simples acciones individuales. La cooperación con otros permite lograr modificaciones significativas para toda la comunidad.

¿Cómo ser un buen ciudadano?

No hay un manual que indiqué cuál es el concepto de ciudadano y qué implica ser uno bueno, pero sí hay algunas pautas que pueden indicar qué es ser un buen ciudadano.

Algunas formas de ser un buen ciudadano y contribuir al desarrollo de una sociedad armónica son las siguientes:

Cumplir las normas o leyes

Cuidar el espacio y los bienes públicos

No contaminar el ambiente

Respetar las normas de tránsito

Dar el ejemplo a otros ciudadanos

Respetar a los demás y ser amable

Respetar los bienes y propiedades ajenas

Evitar la violencia

Generar trabajo

Colaborar con las campañas o necesidades del resto de los vecinos

Respetar las opiniones y puntos de vista ajenos

Participar de asambleas o juntas vecinales

Pagar los impuestos y obligaciones

Respetar las normas y comportamientos sociales

Cooperar en la búsqueda de objetivos comunes

Fomentar el comercio y las actividades locales

Donar sangre

Respetar los símbolos nacionales y de otras naciones

Votar responsablemente en las elecciones

Ahorrar energía, agua y otros recursos naturales

Fomentar la inclusión social

Reciclar los desechos

No vandalizar el espacio público

Informarse sobre las problemáticas de la comunidad

Ser responsable con los compromisos asumidos

No discriminar al prójimo

Obrar con justicia

Poner al servicio de la comunidad habilidades o talentos

Obrar con honestidad

Expresar las opiniones e ideas propias

¿Qué es la ciudadanía?

La ciudadanía es la condición que se otorga al ciudadano de ser miembro de una comunidad organizada.

Si la ciudadanía es algo que remite a un proceso histórico, siempre se va a estar hablando de una construcción de ciudadanía y de que haya también una reconstrucción constante de esa ciudadanía.

Es la expresión de pertenencia que una persona tiene hacia una sociedad determinada en la que participa. En la tradición occidental el ciudadano es un conjunto de atributos legales y a la vez un miembro de la comunidad política.

La ciudadanía siempre ha sido de vital importancia para el país y sus decisiones de desarrollo en general, cuando la ciudadanía no participa en la toma de decisiones, la mayoría de veces, las acciones del Estado son erróneas, llegando incluso a afectar drásticamente la ideología del país, sea directa o indirectamente.

A través de los años, la influencia del derecho administrativo determinó el concepto de ciudadanía. Sin embargo, junto con los cambios de las dinámicas sociales se sobrevino la re-orientación del concepto de ciudadanía, remontándose a modelos anteriores.

Haber retomado modelos anteriores de la ciudadanía, donde la definición se paseaba por un vínculo político, es entender al ciudadano "por ser miembro de la comunidad política; el vínculo por la palabra y por la acción arrancaba a los individuos del dominio de las tareas privadas. La ciudadanía era, en este sentido, una actividad pública que tenía valor por sí misma y se consideraba incluso como la vida buena por oposición a la simplemente orientada a la satisfacción de necesidades".

Ser ciudadano es tener desarrollado el sentido de identidad y pertenencia en el lugar donde se interactúa socialmente en el hábitat donde se desenvuelven los individuos con responsabilidad, derechos y obligaciones.​

En el Consejo Europeo se es cada vez más consciente de que términos como ciudadano y ciudadanía no son estables ni admiten una definición única. El término puede definirse en términos generales como "una persona que coexiste en una sociedad".

Esto no significa que la idea de ciudadano en relación con el Estado-nación ya no sea pertinente o aplicable, sino que, como el Estado-nación ha dejado de ser el único centro de autoridad, ha tenido que darse una definición más general del concepto.

Este concepto más extenso de ciudadano y ciudadanía ofrece un posible nuevo modelo para analizar cómo vivimos juntos. Se trata, por tanto, de traspasar los límites de la noción de «Estado-nación» y de adoptar la de comunidad, que engloba el marco local, nacional, regional e internacional en el que viven las personas.

Durante mucho tiempo se practicó el llamado voto censatario, que consiste en que hay una selección para determinar quiénes tienen derecho al voto según sus riquezas y su posición social (las mujeres debieron esperar milenios para poder votar).

Ciudadanía en la esfera pública

Un fenómeno conocido como la esfera pública, de acuerdo a lo publicado por el filósofo Jürgen Habermas, es un espacio entre la autoridad y la vida privada, en el cual los ciudadanos pueden reunirse informalmente, intercambiar opiniones sobre los asuntos públicos, decisiones de gobierno y proponer reformas, sirviendo como contrapeso al gobierno.

Según Schudson, la esfera pública es un "campo de juego para la ciudadanía".

Ciudadanos comunes y corrientes o ciudadanos de a pie

De acuerdo a la definición del concepto de ciudadano y de ciudadanía, con estas expresiones se pretende expresar que se está haciendo referencia a cualquier ciudadano o al conjunto total de ciudadanos de un país o de una región, independientemente del nivel de riqueza de los mismos, o de su nivel educativo, o de su posición social, o de su jerarquía profesional.

Se señala así a ciudadanos o a residentes que no necesariamente desempeñan tareas de responsabilidad, y que no necesariamente tienen casa propia o vehículo propio; en definitiva, así se referencia a cualquier persona con una determinada nacionalidad, o a cualquier residente dentro de un país o grupo de países.

Ciudadanía activa

La ciudadanía activa hace referencia a una filosofía que fue adoptada por organizaciones e instituciones educativas que aboga porque los miembros de las empresas o el Estado tengan ciertas funciones y responsabilidades para con la sociedad y el medio ambiente, aunque los miembros pueden no tener funciones específicas de gobierno.

La ciudadanía activa puede considerarse como una articulación del debate sobre los derechos frente a las responsabilidades.

Si un cuerpo da derechos a las personas bajo su mandato, entonces esas mismas personas podrían tener ciertas responsabilidades para defender. Esto sería que un ciudadano activo es aquel que cumple con sus derechos y responsabilidades de una manera equilibrad

 

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