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24 de agosto de 2021

En medio del programa, Iván de Pineda se fue del estudio de Pasapalabra tras un chiste de Cae

Pasapalabra (Telefe) continúa siendo un éxito de la mano de Iván de Pineda. Cada programa cuenta con figuras invitadas y nuevos participantes que logran cautivar a la audiencia, tanto en su emisión televisiva como en las redes sociales. Esta semana, una situación que se vivió al aire causó revuelo luego de que el conductor abandonara el estudio en plena transmisión.

Uno de los juegos favoritos del ciclo es la famosa “pista musical”. La premisa es simple: el presentador brinda una serie de pistas que incluyen un corte de audio de una canción y el primer participante que responde correctamente gana.

El pasado 18 de agosto, uno de los temas que sonaron fue el de Akira (1988), la película de ciencia ficción japonesa de la cual Iván de Pineda confesó ser fanático.

Connie Ballarini logró adivinar y cantar la canción a todo pulmón, provocando la euforia del conductor. “¡Viste! ¡Viste! Gracias a Mariano y a Nico por haber puesto a Akira aquí en una de las pistas”, indicó, agradeciéndole a su producción.

“Akira, el que le gusta el manga y el ciberpunk... Akira la rompe”, recomendó. En ese momento, Cae, quien escuchaba atentamente en un costado, interrumpió para hacer un chiste: “Yo siempre quise ver series animadas japonesas pero no me animé”.

Sin entender el juego de palabras, De Pineda preguntó: “¿Por qué no te animaste?”. Enseguida, los gestos del cantante delataron la broma y el conductor comprendió que había quedado en offside.

Al darse cuenta, miró a cámara y comenzó a despedirse. “Apagamos el estudio, todo, eh. Apagá, apagá todo. Salinas, apagá todo. Claudio, cortá la música. Chau, chau. Chau, chicos, chau”, expresó mientras que, en efecto, el equipo detrás de cámara cumplía con sus indicaciones.

“No te enojes. No me invitan más ahora”, pidio Cae. “Volvé, no hay otro como vos”, le rogó Anita Martínez. Unos segundos más tarde, el conductor volvió y se sentó en su lugar. Mirando a su invitado con una sonrisa cómplice, remató: “Muy bien, muy bien. Cae, animate, no seas tonto”.

 

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