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8 de agosto de 2021

Lisa Kudrow, la actriz de coeficiente intelectual brillante que nació “con 35 años” y tiene sensibles diferencias con su adorada Phoebe Buffay

Lisa Kudrow nunca se llevó bien con la fama. "Es bastante fácil ser una celebrity, simplemente te presentas en las fiestas, estás en los lugares adecuados y publicas fotografías tuyas en revistas, es fácil. Es mucho más fácil que sentirse satisfecho como actor. Trabajar en tu actuación y encontrar papeles que sean interesantes es lo que realmente es difícil"(AFP)

Con una licenciatura en Biología decidió incursionar en la actuación. Cuando pensó que había conseguido su primer y gran papel la rechazaron. Fue entonces que le llegó la oportunidad de participar en Friends y se hizo megafamosa. Pero a diferencia de sus compañeros eligió alejarse del foco mediático y logró sobrevivir a su personaje sin perder jamás su identidad

La joven actriz de comedia está feliz. Siente que por fin le llegó el papel de su vida. Luego de incontables castings y pruebas le confirmaron que la poderosa cadena NBC la eligió a ella y no a Peri Gilpin, semifinalista y talentosísima comediante. La joven recuerda sus nervios al conocer a Kelsey Grammer. Él se mostró cordial y sin alardear de sus pergaminos de actor, director, guionista y, productor. En la prueba de cámara todo fluyó. Ella interpretó a Roz Doyle, la asistente del doctor Frasier, el personaje de Grammer. Nada podía marchar mejor. Todo indicaba que la serie sería un éxito fenomenal y ella sería parte de ese éxito.

El día del piloto se presentó confiada. Había público para comprobar la reacción que generaban los gags. Luz, cámara, acción. Todos esperaban la magia, pero nunca llegó. Silencio, preocupación, productores hablando bajo, minutos eternos. Ella mira y espera. Un productor se acerca: “Lo lamentamos, pero no sigues con nosotros”. La joven farfulla un “gracias” y huye. En su casa, las lágrimas son torrente. Fue su debut y despedida de Frasier, una comedia que todos sabían sería un suceso descomunal. Con 20 años se siente en una encrucijada: “¿Es esto realmente lo que quiero hacer? ¿No me habré equivocado de carrera? No se supone que va a ser fácil, pero tampoco tiene que ser esta tortura”, se pregunta. Decide no rendirse.

Un mes después la joven audiciona para una nueva serie: Friends like us. Entre los que toman la prueba está Jim Burrows: el mismo que le aseguró que no era apta para el papel en Frasier ahora le dice que es ideal para interpretar a una mujer ingenua e inocente que transforma su caótico pasado en sabiduría y que encanta cuando canta canciones como “Smelly cat” (”Gato apestoso”) o “Sue, Sue, Suicide”. La serie será conocida como Friends, y no hubiera sido la misma sin Phoebe Buffay, el personaje que interpretó Lisa Kudrow, esa joven a la que un “no” le enseñó que a veces lo que parece un fracaso solo es un tropezón.

A los 16 años Lisa Kudrow se sometió a una rinoplastia para reducir el tamaño de su nariz (Getty Images)

La vida familiar de Lisa Kudrow no puede estar más alejada de la de Phoebe Buffay. El entrañable personaje de Friends era hija de un padre abandónico, una madre suicida y un padrastro que terminó en prisión. Phoebe vivió en las calles, no fue a la escuela secundaria, tampoco a la universidad, y más de una vez cometió pequeños delitos para sobrevivir. Lejos de transformarla en un ser oscuro y detestable, esa infancia caótica la transforma en un ser luminoso y adorable, la típica persona que todos queremos en nuestras vidas.

Lisa Kudrow fue criada en una familia de clase media alta de California. Su mamá, Nedra, era una agente de viajes y su papá, Lee Kudrow, un prestigioso neurólogo especialista en cefaleas. Lisa cursó la secundaria en California. No recuerda esos tiempos con alegría. Se sentía fea y su nariz la acomplejaba. A los 16 años dos de sus amigas dejaron de hablarle porque no era ni linda ni popular y decidió someterse a una rinoplastía “Lo hice en verano antes de ir a un nuevo instituto. Habría cantidad de gente que no sabría lo horrible que yo era antes. Un cambio muy, muy bueno”, diría años después.

La foto del anuario escolar de Lisa Kudrow, antes y después de la cirugía de nariz

Al recordar su adolescencia, admite: “Nací con 35 años”. Es que mientras sus compañeros parrandeaban o comenzaban a romper algunas reglas, ella se encargaba de sermonearlos: “¿Por qué estás fumando?”, “¿Por qué te metes en un coche con alguien que ha tomado cerveza?”, “¿Por qué vas a la playa en lugar de ir a una escuela de verano?”. Quizá porque se sentía identificada con los adultos fue que decidió que la universidad la haría en el otro extremo del país. De California se mudó a Nueva York.

Se anotó en Vassar College, una destacada y costosa universidad privada. Con un coeficiente intelectual de 154 entraba en la categoría de “superdotados”. No le costó obtener una licenciatura en Biología. Recibida, comenzó a codirigir con su padre un estudio sobre dominancia hemisférica y la relación con distintos tipos de cefaleas en personas zurdas.

“Me da miedo ver un capítulo de Friends y no gustarme a mí misma, así que prefiero no arriesgarme a ello”, confiesa Kudrow. Reconoce que de vez en cuando ve recopilaciones de tomas falsas que abundan por YouTube. “Siempre me río con ellas” (Instagram)

Trabajaba como bióloga, pero Lisa sentía que el mundo era bastante más grande que su laboratorio. Le gustaba la escritura, actuar. De eso conversaba con Jon Lovitz, un comediante amigo de su hermano que la animó a presentarse en el grupo de teatro The Groundlings. Le hizo caso, la rechazaron. Le recomendaron estudiar con Cynthia Szigeti, una conocida profesora de Los Ángeles. Alternaba microscopios con escenarios, pruebas de laboratorio con castings. La rechazaron en Saturday Night live, los productores la eligieron para Romy and Michele pero el público no y la serie se levantó. Consiguió pequeños papeles en series como Bob y Cheers. Hasta que un pequeño papel le dio una gran oportunidad. Interpretó a Úrsula Buffay en la comedia Mad About You.

Sabiendo que es mucho mejor la tristeza de perder algo bueno que la asepsia de no tener nada que perder, se presentó al casting de Friends like us, la serie que pasaría a la historia y haría historia como Friends.

Con el diario del lunes pareciera que desde ese momento la vida de Kudrow fue una autopista de éxito y felicidad. Sin embargo, no fue tan así.

Cuando conoció a Jennifer Aniston y Courteney Cox, ella, la bióloga de coeficiente superior, que hablaba francés a la perfección, se sintió fea e insegura. Su altura de 1.73 contrastaba con el 1.64 y 1.65 de sus compañeras. No se sintió alta sino enorme y grandota. Las pruebas de vestuario se convirtieron en un padecimiento. Mientras sus compañeras lucían prendas ajustadas, su Phoebe le exigía ropa holgada con mangas enormes, prendas que la hacían sentir incómoda y todavía más enorme. “Sí, tengo un tipo de cuerpo diferente. Simplemente soy más grande y a veces la ropa, cuando veía el programa, era como de volumen completo. Hubo un momento en el que las abracé a ambas, era como si las envolviera. Me sentía como una cosa montañosa que se las tragaba vivas”.

Gracias a su papel en Friends encarnando a Phoebe, Kudrow consiguió popularidad internacional y ganó un premio Emmy en 1998 en la categoría de mejor actriz de reparto en una serie de comedia (EFE)

Durante varias temporadas se obsesionó con estar más delgada. “Por desgracia en este negocio, si eres mujer y pesas menos de lo que deberías, parece que estás más bonita. O eso creía entonces”. Perder un peso saludable para ganar una imagen más “ideal” le trajo serios problemas. “Cuando perdí todos esos kilos estaba enferma todo el rato: gripes, sinusitis, siempre estaba mal”, recuerda. Hasta que Lisa decidió imitar a Phoebe, se desprendió del “deber ser” para simplemente “ser”. “Un día me dije que era suficiente. ¿Qué más daba si pesaba más? ¿Qué importaba que estuviera más envejecida? Hacerse mayor es maravilloso. ¿Por qué tenemos que convertirlo en algo horrible?”.

Como Phoebe, Lisa era vegetariana, pero a diferencia de ella odiaba tocar la guitarra. Le rogó a los autores y al director cambiar el instrumento por alguno de percusión pero no logró convencerlos, por lo que aprendió a tocar cuatro acordes con los que se manejó a lo largo de los 10 años de la sitcom.

Las canciones se convirtieron en uno de los puntos fuertes del programa. Phoebe sabía que no era un gran cantante, sin embargo eso no le impedía cantar y disfrutar. Lisa lejos estaba de saber que del otro lado del televisor cientos de jóvenes que se sentían tan inadaptados como su personaje descubrían en esa cantante desafinada que lo que a veces se percibe diferente, en realidad es lo auténtico. Entre los que hacían de Phoebe una referente se encontraba una adolescente de Nueva York llamada Stefani Joanne Angelina Germanotta. Años después sería conocida como Lady Gaga y en el especial de Friends de este año cantaría a dúo “Smelly Cat”.

Friends se convirtió en un fenómeno mundial y sus seis protagonistas llegaron a cobrar un millón de dólares por capítulo. Pero mientras sus compañeros salían y entraban de diferentes relaciones amorosas o protagonizaban la boda más hermosa con el hombre más hermoso del mundo para luego vivir la ruptura más famosa del mundo, Lisa mantenía un solo y único amor.

Kudrow conoció a su marido, el francés Michel Stern, a fines de los 80, pero él estaba ocupado. Salía con una amiga suya y una “icardiada” era impensable. “Yo vivía con una chica francesa y él acababa de mudarse aquí. Estaban saliendo cuando lo conocí. Soy extremadamente educada, así que cuando lo vi, pensé: ‘Bueno, es el hombre perfecto y no puedo hacer nada porque están juntos...’”.

Seis años después Lisa lloraba su “debut y despedida” en Frasier cuando la invitaron a un cumpleaños. Se secó las lágrimas, se puso un lindo vestido, buscó su mejor sonrisa y fue a la fiesta. Entre los invitados estaba Stern, que ya no salía con su amiga. Lisa sintió que no tenía nada que perder y se animó a acercarse. Charlaron, se rieron, se enamoraron y están juntos desde entonces. Son padres de Julian, de 23 años, y viven juntos en Beverly Hills.

Embarazada de Julian rodó la cuarta temporada de Friends, y su embarazo formó parte de la historia. Durante sus primeros años de vida su hijo solía visitarla en el set de rodaje y la confundía con Jennifer Aniston. “Realmente estaba obsesionado con Jen”, le contó al presentador Conan O’Brien. “Cada vez que la veía se le abalanzaba para abrazarla”.

Su hijo, Julian, se recibió en la Escuela de Artes Cinematográficas de la Universidad de California. "Feliz, orgullosa, feliz. Y un poco de llanto. Por mí, no por él", escribió la popular Phoebe junto a una foto en la que aparece abrazada a su hijo y que subió a sus redes

Era tal la obsesión que su hijo tenía con Aniston que llegó hasta el punto de que el niño creyera que era, en realidad, su mamá. “Encendíamos el televisor y si ella aparecía en la pantalla, Julian gritaba ‘¡Mami!’”.

A diferencia de sus compañeros de serie, Lisa logró mantenerse alejada de rupturas amorosas escandalosas, matrimonios fugaces, adicciones o simplemente el foco de atención mediática. Para ella la fama es puro cuento y lo dejó bien claro: “¡Antes de ser famoso pensás: ‘Oh, si soy famoso, seré amado y adorado’, pero cuando experimentas esa atención y a todos les importa lo que estás haciendo y quieren fotos tuyas, no se siente como un cálido abrazo, se siente como un asalto”.

Hoy Lisa acepta solo los papeles que le gustan y que no le impliquen pasar mucho tiempo fuera de su casa y, sobre todo, de la gente que quiere. Se arriesga en proyectos como The Comeback, una serie escrita por ella donde destripaba el drama de envejecer en la industria del entretenimiento y el ansia de los actores por estar siempre en el candelero.

En 2003 montó su propia productora, Is or Isn’t Entertainment, con la que sorprendió haciendo un contenido exclusivo para el mundo web. Produjo ¿Quién te crees que eres?, en el que famosos rastrean sus árboles genealógicos para conocer más de su familia. Aceptó trabajar en la tercera temporada de Scandal, en la película Malditos vecinos y puso la voz para la mamá del bebé de Un jefe en pañales.

Con 58 años y mucha vida vivida, si le proponen algo que no le gusta, no le da muchas vueltas. Simplemente sonríe y desempolva la frase de Phoebe: “Me encantaría hacerlo, pero no tengo ganas”./Infobae

Lisa Kudrow (Foto: REUTERS)

 

 

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