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TENDENCIAS

30 de julio de 2018

Sin Contaminacion Sonora

La moda de los locales de baile con auriculares inalámbricos. Una tendencia que sigue creciendo.

Baila como un profesional, entregado, y la discoteca silenciosa le ofrece dos ventajas sobre los clubes tradicionales: en primer lugar puede cambiar de canal, si la música no le inspira.

Hoy, en el siglo XXI, proliferan en EEUU como una especie de mimo colectivo, de extraña broma para los sentidos, cargada de contrastes. Nada más entrar en The Federal Bar, en el barrio de North Hollywood de Los Ángeles, el ambiente resulta desangelado, con bailarines que se mueven desacompasados, en un silencio roto por conversaciones aisladas y estribillos cantados intermitentemente.

No hay uno, sino tres DJ’s, que se distinguen por el color de la luz que ilumina los cascos: rojo para música de los 80 y 90, azul para hip-hop y R/B, y verde para los éxitos más contemporáneos y la música electrónica. “El elemento visual ayuda a interactuar con la gente, porque puedes cambiar al canal que estén escuchando, empezar a bailar la misma música”. Acto seguido se aleja, y se acerca a dos chicas que bailan música de Taylor Swift en el canal verde.

A medida que la pista se va llenando de bailarines con luces en las orejas, se percibe cierto pique entre los DJ.

 

DJ Axo cambia sus propios cascos de canal para ver qué pone la “competencia”. Por un rato, Despacito en el canal verde compite con Can’t touch this de MC Hammer en el azul. Al final, el que se lleva el gato al agua es el DJ rojo, que pone Cha cha slide. La pista entera se convierte en un mar de luces rojas moviéndose al unísono. “A veces sí que nos picamos”, ríe Candyse Frazier, que maneja el canal rojo. “Yo intento no frustrarme. Si veo que otro de los DJ pone algo muy popular, espero un par de minutos, y entonces ataco con otro gran clásico de baile. Eso sí, si el DJ del canal hip-hop empieza a poner temas de los 90 o los 80, puede que me mosquee”. No pasan dos meses sin que la llamen para algún evento “silencioso”. Hacia el final de la noche, de silencioso queda poco, porque, ¿quién se resiste a cantar a gritos al tiempo que baila su tema preferido?

 

 

Fuente: El Pais

 

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