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ECONOMIA

29 de junio de 2021

La desoladora cifra de empleos que se perdieron en Argentina en los últimos tres años

Para mejorar la creación de nuevos empleos es preciso plantear una reforma laboral.

En los últimos tres años, solo entre los trabajadores registrados, se perdieron 350.000 empleos. En la informalidad, se cree que este número se triplica

La pérdida de empleos parece no registrar ninguna de las medidas que el Gobierno Nacional impone para frenarla. Mientras la imposibilidad de despedir trabajadores se extendió hasta fin de año, el desempleo quedó estancado alrededor del 10% (bajó solo 0,2% en los últimos tres meses según el Indec) y quienes buscan trabajo son cada vez menos. El panorama, no es alentador.

"Solo de trabajadores registrados, Argentina perdió en los últimos 3 años casi 350.000 puestos de trabajo. Y si el análisis se enfoca en los asalariados registrados privados, la cantidad de puestos que se destruyeron fueron de 421.000, casi medio millón de trabajadores", advierte Matías Ghidini, General Manager de GhidiniRodil.

Pero acá no termina el panorama desolador. Todavía resta analizar qué sucede en el escenario de la informalidad, que en nuestro país es demasiado alta: se estima que gira en torno del 50%. "En este sector el dato es aún más crítico. Proyectando, se puede asumir entonces que en los últimos 3 años por lo menos un millón de personas perdieron su trabajo, una sensación mucho más cercana y real al termómetro de la calle", señala Ghidini.

"Argentina tenía una crisis de empleo ya mucho antes del Covid-19, con varios años con muy baja generación de empleo privado formal y muy altas tasas de precariedad e informalidad laboral, por lo que podemos decir que la pandemia solo agravó aún más una problemática ya estructural del empleo en Argentina, para la que no existe más vacuna que el desarrollo del empleo decente, de las oportunidades genuinas y la generación de nuevos puestos de trabajo formales en las empresas. No hay magia ni recetas fáciles para lograr eso, no hay empleo sin crecimiento del PBI y no hay ninguna de esas dos cosas sin inversión", observa Jorge Figueroa, director de Public Affairs y Sostenibilidad de Randstad.

Se estima que el trabajo informal ronda el 50% en la Argentina.

Buscando crecimiento

Los especialistas lo dicen claro: no hay posibilidad de mejorar estos números alarmantes sin mejorar la economía. "El contexto condiciona y potencia una situación del empleo que es crítica y débil estructuralmente. Por supuesto, no ayuda la recesión económica, la incertidumbre y la inflación en la generación de nuevo empleo. La crisis que vemos ahora viene de antes y está mucho más ligada a lo institucional, el marco laboral, la falta de planificación y la informalidad", suma Ghidini.

Ahora bien, la estrategia para revertirlo tiene que ver con poder repensar el marco jurídico y laboral. "Tiene que ver con nuestro contrato de trabajo, que debería revisarse. Lo que tenemos es arcaico, debería actualizarse según el trabajo del futuro, con los nuevos lineamientos que necesita el mundo. Hay que revisarlo todo", dice el General Manager.

Y agrega: "por otro lado habría que generar una planificación estratégica de los recursos humanos, articulando sector privado y público, y desde la educación para formar y promover aquellas profesiones que el mercado laboral demanda hoy y lo hará en el futuro, conectando los pedidos con la oferta".

"Debemos pensar que la inmunidad es repensarnos con una estrategia de mediano y largo plazo, adecuar tanto los preconceptos, como los sistemas y el marco regulatorio para alinearnos con los nuevos paradigmas del mundo del trabajo, sin que eso signifique resignar calidad del empleo o dejar afuera a los colectivos desfavorecidos, incluyendo a todas las nuevas formas de trabajo", analiza Figueroa.

Para este experto, mientras para muchos argentinos hablar de flexibilidad es como decir una mala palabra, es preciso reflexionar que eso es lo que nos pasó a la mayoría durante la pandemia.

"Las circunstancias nos recluyeron en nuestras casas a trabajar en forma remota, en condiciones impensadas, con la tecnología como uno más del equipo de trabajo. Esto requirió de nuestra adaptación, flexibilidad y resiliencia. Esa misma coyuntura es la que nos interpela para encontrar respuestas innovadoras, abarcativas y ágiles para ajustarnos al entorno cambiante y asegurar un mercado laboral competitivo, dinámico, que asegure empleo formal, registrado, decente e inclusivo", opina el ejecutivo de Randstad.

El trabajo hay que pensarlo para estimular a los talentos, retenerlos (sobre todo para no favorecer la migración) y que genere igualdad de oportunidades para los que necesitan re entrenarse y ajustar sus habilidades y conocimientos.

 

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