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INTERNACIONALES

23 de abril de 2021

Cómo fue el desesperante llamado al 911 por Charla Nash, la mujer a la que un chimpancé le arrancó la cara y las manos

El animal había sido criado en EEUU como un ser humano: sabía usar el baño, se lavaba los dientes y hasta llegó a manejar un auto varias veces.

Desesperación, gritos y llanto desconsolado. Esas son las tres principales características que asoman en el brutal pedido de ayuda que hizo Sandra Herold en 2009 por teléfono cuando su chimpancé atacó a su amiga Charla Nash, en la ciudad de Stamford, Connecticut. El animal le arrancó la cara y las manos a la mujer, que terminó ciega y le tuvieron que hacer un trasplante de rostro.

La charla con el operador del 911 tuvo un tono dramático desde el comienzo, ya que Herold fue relatando la manera en la que el chimpancé atacaba a su amiga. “¡Por favor, manden a la policía!”, exclamó varias veces durante la conversación.

La persona que atendió a Herold, en varias oportunidades, intentó retenerla en el teléfono, ya que la mujer parecía que iba a cortar la comunicación en cualquier momento, en medio de los gritos descontrolados. “¡Mande a la policía, con un arma, con un arma! ¡Está matando a mi amiga! La está despedazando. Le arrancó la cara, por favor, ¡apúrense! ¡Escúchenme! Tienen que dispararle, por favor”, pidió.

Travis, el chimpancé de Herold, fue criado como un ser humano durante años. Pero un día, su forma de proceder fue descontrolada: Charla Nash no pudo contener el violento ataque del mono, que se le abalanzó encima y la empezó a morder. Le arrancó las manos, la nariz, los ojos, los labios y los párpados.

El mono había llegado a la familia de Sandra cuando era muy chico. Lo criaron como si fuera su hijo: había aprendido a usar el baño, lavarse los dientes y vestirse solo. Hasta llegó a manejar, según dijo la misma dueña. Herold y su esposo tenían un comercio de remolques, y en su ciudad, el animal se volvió famoso: los vecinos siempre le pedían fotos.

Pero el 16 de febrero de 2009 todo cambió. Hubo algo que le molestó al chimpancé que nunca estuvo claro, para quienes investigaron el caso. Los profesionales no pudieron determinar si su conducta fue motivada por el medicamento alprazolam que le habían dado.

Charla Nash se acercó ese día a la casa de los Herold para ayudar a Sandra a que Travis volviera a la casa. El mono ya estaba alterado. Cuando la mujer llegó a la entrada, el ataque fue imparable. Sandy agarró un cuchillo de carnicero y apuñaló a Travis tres veces, pero no pudo detenerlo.

Fueron 12 minutos salvajes que continuaron cuando llegaron los policías. Travis se acercó al auto de los oficiales, abrió la puerta y atacó a uno de ellos. Frank Chiafari, uno de los policías, recordó en The New York Times que le disparó cuatro veces para frenarlo.

Un año después de lo que pasó, Sandy Herold murió a los 72 años tras un ACV. Nash, la mujer atacada, sobrevivió a una cirugía de más de 7 horas la que le hicieron un trasplante de cara. A lo largo de todos estos años, soportó varias operaciones más y, en el presente, exige leyes para que prohíban tener a primates como mascotas, algo común en algunos estados de ese país.

La transcripción de la llamada al 911 tras el ataque a Charla Nash

-¡Por favor, manden a la policía!

-¿Cuál es el problema ahí?

-El chimpancé mató a mi amiga.

-¿Cuál es el problema con su amiga?

-¡Por favor!

-¿Cuál es el problema con su amiga, es lo que necesito saber.

-¡Mande a la policía, con un arma, con un arma!

-¿Quién tiene el arma?

-Por favor, apúrense, ¡Está matando a mi amiga!

-¿Cuál es el problema?

-Está matando a mi amiga.

-¿Quién está matando a su amiga?

-¡El chimpancé! La está despedazando, ¡apúrense!

-Alguien está yendo para allá. Dígame lo que está haciendo el mono.

-Le arrancó la cara, por favor, ¡apúrense! ¡Escúchenme! Tienen que dispararle, por favor.

-¿Puede ayudar a su amiga?

-No puedo porque me va a atacar.

-¿Está con su amiga todavía el chimpancé?

-Sí.

-Entonces quédese atrás y no se acerque. Están en camino hacia allá. Si el mono se mueve de dónde está, dígamelo.

-Ella está muerta.

-¿Por qué dice que está muerta?

-Porque la despedazó. Le arrancó todo (llora) Por favor, apúrense. ¡Dios mío! Tienen que traer armas.

-¿Es su mono?

-Sí, es mío.

-¿Sabe cuánto pesa?

-Doscientas libras (algo más de 90 kilos) ¿Dónde están?

-Están yendo.

-Por favor, que vengan rápido. El mono todavía está con mi amiga. Tienen que dispararle, por favor. Dígale que lo hagan porque va a intentar atacarme.

-Respire profundo, Sandra. Necesito que se quede en el auto.

-Intenté apuñalarlo, por eso necesito que le disparen. ¡No puedo salir del auto!

-Ya le dispararon.

-Pero no está muerto.

-Van a continuar hasta que esté muerto, pero necesito que siga conmigo en el teléfono./TN

 

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