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20 de febrero de 2021

Julieta Prandi dio detalles de la denuncia a su ex marido: “Puso en peligro a mis hijos. Es perverso”

En exclusivo, la modelo habló acerca del litigio con Claudio Contardi, el padre de Mateo (10) y Rocco (5). La violencia machista, los robos, el daño emocional hacia los menores y la lentitud de la Justicia.

En la noche del viernes, una hora y media después de llegar de la Comisaría de la Mujer, Julieta Prandi habló en exclusiva con Teleshow sobre la denuncia de acababa de hacer contra su ex marido, Claudio Contardi, que es el padre de sus dos hijos Mateo (10) y Rocco (5). “Es mucho. Que se metan con mis hijos, que los usen de rehenes y que los abandonen en la vereda… Es demasiado”, relató la modelo que trabaja como conductora en el programa radial Sarasa, por La 100. “Hace dos años que estoy con esto y la Justicia no avanza”, agregó la modelo, que se casó con su ex marido en octubre del 2011, separó a principios del 2019 y logró divorciarse en noviembre de ese año. “He tenido que tolerar que mis hijos estén obligados a mentirme. Los chicos han soportado que en la casa del padre me digan “la putita” y “la tilinga”. ¡Todo lo que pasa es de película! Aguanté que me maltrate a mi, que me robe, que me engañe y que me desprecie, pero ya con mis hijos, ¡no!”, aseguró Julieta en charla con la prensa.

—¿Qué pasó hoy?

—Tenemos un régimen vigente. Lunes y martes son días fijos míos con mis hijos. Miércoles y jueves son fijos de él. Viernes, sábado y domingo es alternado. Un fin de semana de él y otro mío. Este los tenía él, desde el miércoles al lunes a las 12. Pero se ve que tenía otra cosa que hacer y decidió que tenían que volver conmigo.

—¿Y qué hizo?

—Cuando yo estaba en la radio, me llama Pao, que es una chica que me ayuda en mi casa y que hoy venía un rato a limpiar, y me cuenta que cuando llegó se encontró con que los chicos estaban desde las 12, hacía una hora y media, esperando en la puerta de mi casa para entrar. Cuando ella aparece, él se le viene encima y le dice: ‘Te dejo a los chicos’. Ella le respondió que no se podía hacer responsable, que no correspondía, pero a él no le importó y se fue.

—Todo adelante de los chicos…

—Exactamente. Y en el auto estaba su abogada. ¡Una cosa de locos! Es decir que mis hijos pasaron una situación de abandono, de muchísima violencia, gritos y nervios. Estuvieron dos horas en un auto esperando y después los tiraron como si fueran un paquete. Los dejaron en la vereda. Si no venía Pao, se los dejaba al jardinero que pasaba o a mi vecina.

Julieta Prandi se separó hace dos años (Foto: Maximiliano Vernazza)

—¿Ni siquiera te preguntó?

—No, nunca me avisa nada. El decide y punto. Imagínate que yo estaba al aire en la radio y no podía largar todo y salir corriendo. Estaba sosteniendo mi laburo, con el cual mantengo a mis hijos…

—¿Vos te hacés cargo de todo?

—Si. Es que… A ver… Yo me fui de mi casa, en febrero del 2019, porque él no se quería ir. Y esta casa dónde vivo, es mía. Y la de Escobar, donde ahora vive él, es mía. Son parte de la sociedad conyugal, pero fruto de que empecé a trabajar a los 18 años. Este hombre me robó los ahorros de toda mi vida. Yo me fui de mi casa con lo puesto y con mis hijos. Tuve que pedir un préstamo y alquilar un departamento. ­No está bancando nada. Incumple siempre.

—¿La Justicia no intercede en ese sentido?

—Cada vez es más lenta. A esta altura pienso que porque soy mujer es desigual conmigo. La encuentro machista… Tuve que luchar mucho hasta que finalmente, en octubre del año pasado, me dieron la atribución del hogar. Eso significa que podía volver a entrar a mi casa. La encontré destruida. Tuve que estar meses en obra. Todo ese tiempo él estuvo en posesión de las dos propiedades: vivía en una y alquilaba la otra. Y yo alquilaba para vivir con mis hijos.

—Un avasallamiento desde todo punto de vista.

—Es violencia familiar, de género, económica… Verbalmente sufrí todo tipo de amenazas. Estoy exhausta de luchar. Yo le puedo trabar un embargo a un padre que no paga alimentos hace dos años, pero mientras tanto mis hijos no comen si yo no los alimento. La semana que viene arrancan el colegio, hay una deuda y la tengo que ir a pagar yo. Ni siquiera paga el psicólogo de Mateo, como lo dictaminó la Justicia. Soy la única que lo hace.

—¿Cómo procediste hoy desde lo legal?

—La llamé a Ana Rosenfeld, que es mi abogada hace un par de meses, le conté todo y me dijo que le dijera a Pao que fuera a hacer la denuncia. Le acababan de arrojar dos menores en la vereda, como si fueran dos bolsas de papas. Así que mis hijos se pasaron dos horas y media en la comisaría. Y después llegué yo, cuando salí de la radio, para hacer mi denuncia. Me pasé toda la tarde ahí. ¿Y que pasará con esto? Es un papel más…

—¿Vos sentís que pasaron dos años y que la Justicia no hace nada concreto?

—Tal cual. Todavía no logré que el padre, que es abandónico y que no paga alimentos, pague las consecuencias. En otro lugar del mundo, va preso. Porque nosotros tenemos mil desacuerdos, pero esto ya es demasiado. Puso en peligro a mis dos hijos. Si yo hablo en los medios, es porque se meten con mis hijos. Lo hice público en octubre del 2019 cuando me enteré un montón de cosas les pasaba en la casa del padre.

—¿Cómo sigue el proceso legal?

—El martes tenemos una audiencia por la cuota alimentaria, que todavía es provisoria y que no cumple. Tienen que ir testigos. Y después supongo que saldrá una sentencia. Además, me tienen que renovar la atribución del hogar. Es decir que soy la dueña de mi casa y me tienen que renovar el permiso para vivir en mi casa. ¡Es de locos! Y el 3 de marzo tengo otra audiencia, por el régimen de visitas.

—¿Vos sufrís cada vez que están con el padre?

—Si… Imagínate la angustia que tengo que atravesar casa vez que llamo a mi hijo cuando está en la otra casa y me contesta como un robot porque el padre le hace gestos para marcarle lo que tiene que decir y lo que no. Le compró un celular y no solo no me puede decir que lo tiene, sino que además no me puede agendar, ni usar para hablar conmigo. Es perverso. Estoy harta de que la Justicia mire para otro lado. Creo que le resulta cómodo… No sé qué pasa con el Juzgado 3 de San Isidro, ni con el Juez que está a cargo. Si son machistas o ¡qué!

—Se te escucha decidida a pelear hasta el final.

—Voy a defender a mis hijos con mi vida. Me tocás un hijo y me olvido de todo. Mi ex marido cruzó los límites. Les está haciendo un daño emocional que es terrible. Ellos deberían estar idolatrando a su papá, no viendo lo despreciable que puede ser. Y ojo que lo que me pasa a mi les pasa a mil mujeres.

 

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